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martes, 13 de diciembre de 2016

Recuperando la eternidad- Capitulo 9



Los Volturi pondrán en predicamentos a la familia Black Cullen. ¿Qué tendrá que hacer Jake para proteger lo que más ama ahora que es humano? Secuela de Contigo en el alba.

Disclaimer: La mayoría de los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, aunque Jacob es mío... en muchos sentidos.


ME VOY
Original de Kokoro Black

Nessie

Mamá estaba moviéndose de un lado al otro. Parecía que no podía estar tranquila por más de tres segundos antes de volver a caminar exasperada.

--Es que no lo puedo creer. ¡Dios santo! ¡Voy a matar a un lobo!

Quise sonreírle pero no pude. Estaba enfrascada en mi dolor y sufrimiento. No era como si me durmiera y despertara y el dolor desapareciera... no, no era así. El dolor estaba ahí, latente y lacerante porque mi Jacob me temía... mi Jacob no me amaba. Definitivamente no iba a poder sonreír en un largo tiempo.

--Y lo peor de todo, es que no puedo creer que le creyeras.

--¿Qué? --pregunté regresando mi atención a ella. --¿Cómo que no puedes creer que le creyera? Él me lo dijo. Sólo le faltó decirme que me odiaba.

--Nessie... --pronunció y se sentó a mi lado. --Hija, ¿Recuerdas cuando te conté que tu padre me había dejado?

Asentí y me limpié las lágrimas que aún amenazaban con nublarme la vista. Conocía la historia demasiado bien. Papá había dejado a mi madre cuando recién comenzaban su relación, para protegerla de su estilo de vida después de un accidente que tuvieron con tío Jasper. Pero la situación era completamente distinta... papá no temía de mi madre, no la odiaba... la amaba.

--Pero no es lo mismo, mamá.

--No... no es lo mismo, es mucho peor. Nessie, conozco a Jacob y sé que aún te ama... sólo te dijo eso porque cree que está protegiéndote.

Volteé para otro lado y me agarré el corazón. De verdad tenía suficiente con mis propios demonios como para que mi madre me pasara los suyos.

--Mamá... no me tortures más con eso. No me lo hagas más difícil de lo que ya es.

--Ness...

--No. No me llames Nessie o sus derivados, ya no más. Llámame Renesmee. No quiero escuchar ese apodo nunca más... te lo ruego.

No. No soportaría escuchar "Nessie" y saber que el hombre que amo y que me otorgó el apodo jamás lo volvería hacer. Me sentía completamente débil y vulnerable.

--De acuerdo Renesmee, será como tú quieras.

Caminó en mi dirección y cuando me puso la mano en el hombro, me solté llorando. No podía evitarlo, trataba de aguantarme por los niños, cuando me habían visto llegar se extrañaron y lo primero que hicieron fue preguntar por su padre... casi me muero.

Apoyé mi rostro en el gélido pecho de mi madre y me solté llorando sin siquiera poderlo evitar. Todo dolía como el mismo demonio. Ella me acarició el cabello y me dejó chillar, patalear, gritar y desahogarme. Lo más probable es que mi familia hubiese escuchado cada uno de mis gritos de dolor y sufrimiento, pero no me importó en ese momento. Sólo quería expulsar todo lo que me acongojaba y desgarraba. Me sentía vacía y sin rumbo. Sin ganas de nada...

¿Qué haría de mi vida ahora? No podía regresar con mi familia. No quería ser objeto de lastima e incomodidad. No, necesitaba estar sola con mis hijos. Encontrar un lugar en el mundo en donde pueda relajarme y dejar que el dolor me consuma sin afectar a nadie más.

Necesitaba huir... huir a un lugar lo bastante lejano.

¿Dónde sería un buen sitio?

Me puse a meditar un poco y a hacer memorias... mi viaje con Nahuel. Habíamos recorrido gran parte de Europa buscando a su padre: Joham, y me había enamorado de varios sitios... pero sin dudas París había llamado mi atención.

¿Estaba considerando irme a París? ¿Por qué no? No tenía nada que me atara a quedarme aquí. Algunos podrían decirme: tu familia, pero yo no quería estar cerca de ellos y que día a día notaran mi angustia y mis ganas de morir.

Paré las lágrimas y me separé de mamá, me quería ir... y me quería ir ya.

--Me voy.

Mamá me vio contraria y sacudió la cabeza.

--Nes... Renesmee... sé que estas afectada, pero no puedes hablar en serio. Esta es tu casa y aquí serás bienvenida siempre.

--Pues si estoy hablando en serio. Me voy, no quiero estar aquí... necesito un espacio en donde pueda ser yo misma y ser libre junto a mis hijos.

--No. Perdóname, pero no puedo permitirte eso.

--Mamá--musité y la tomé del brazo. --Lo necesito.--Comencé a mostrarle las imágenes de Jacob botándome y le mostré cada una de las partes de mi dolor. No podía... juro que no podía y necesitaba que me entendiera.

El rostro de mamá se torció de dolor y la escuché sollozar. No quería causar lastima ni nada por el estilo pero era preciso que ella me comprendiera. De repente me empujó y se agarró el pecho.

--No lo hagas por favor... no vuelvas a hacerme eso.

Me quede atónita por su respuesta. Quise acercarme y ella se encogió.

--¿Mamá? ¿Estás bien?

Juro que casi estaba sudando y respiraba entrecortadamente.

--No te apures... es que tus sentimientos, me hicieron recordar en carne viva cosas que pensé que ya había olvidado.

Una enorme "O" se dibujó en mi rostro.

Era una soberana idiota, había hecho que mamá reviviera prácticamente su ruptura con papá, su expresión de dolor lo decía todo. Yo no necesitaba mostrarle nada, ella sabía exactamente de que le estaba hablando.

--Lo siento... --murmuré llorando. No me bastaba con sufrir yo... si no que arrastraba a mi madre en el proceso.

Estaba mal... definitivamente muy mal.

Abrí la puerta del cuarto y le grité a mi papá. A los dos segundos estaba al lado de mamá abrazándola. Entrecerré los ojos y los vi amándose. Papá la consolaba y le decía que él estaba ahí... siempre para ella. Él sabía perfectamente lo que había pasado, nos estaba escuchando.

Sonreí en su dirección y me di la vuelta. Era cierto que él la había abandonado, pero nunca la había dejado de amar... y ahora se dedicaba a compensarla y hacerla feliz pasara lo que pasara. No era tan fuerte para seguirlos viendo y no quería opacar su momento. Corrí a la habitación de huéspedes en donde estaban mis cosas y las de mis hijos. Las mías no eran muchas obviamente porque no había traído conmigo nada de casa, sólo tomé la ropa que tía Alice compraba para mí cuando estaba de visita.

No quise saber si estaba bien o si estaba mal. Sólo sabía que tenía que huir. Corrí piso abajo y me topé con tía Rose tapando la entrada.

--Tía...

--Te conozco Renesmee... sé lo que planeas hacer y déjame te digo que es una soberana estupidez. Además que escuché lo que le decías a tu madre... no cabe duda que has pasado demasiado tiempo con ese perro...

Cuando dijo eso... volví a llevar mi mano al pecho y mi rostro se descompuso. El recuerdo de Jake me atravesaba como mil cuchillas.

--Oh... rayos... Renesmee. Déjalo ir... déjalo pasar.

--No puedo--respondí con voz seca. No era tan fácil cómo mi tía me la ponía.

--Tienes que poder.

Entrecerré mis ojos y me enojé a sobremanera. Miles de insultos quisieron brotar de mi garganta pero sólo salió lo siguiente:

--Si tío Emmett te botara, ¿Lo dejarías ir... lo dejarías pasar?

Mi tía abrió sus ojos como faroles y se quedó con la boca abierta sin poder argumentar algo decente.

Lo sabía... nadie puede vivir como si nada cuando el amor de tu vida te abandona.

Me seguí de largo y ya no me detuvo. Sólo necesitaba encontrar a mis hijos y largarme de allí. Necesitaba escapar y encontrarme en algún lugar del mundo. Olí a mis hijos y seguí su rastro hasta las profundidades del bosque. Estaban con tía Alice y tío Jasper... podía reconocer la esencia de cada uno y estaban a menos de 15 metros de mí.

No sería sencillo explicarles que nos teníamos que ir... que su padre no nos acompañaría. Me paré en seco cuando caí en la cuenta de que no sabía cómo se lo diría a los niños. Seguí caminando de repente, pero estaba completamente ida. ¿Cómo se les explica a unos niños híbridos que tienen que irse con su madre a Europa y que no verán por un tiempo a su padre?

Maldije en voz baja pero eso no impidió que mis pies siguieran moviéndose. Estaba enfrascada en mis pensamientos hasta que sin darme cuenta ya estaba delante de mi familia.

--¿Ness...

--No. Soy Renesmee, llámame por mi nombre tía Alice.

Vi a tío Jasper fruncir el ceño.

--O.K. Renesmee será pues. --contestó tía Alice en un intento de puchero.

--Mamí --gritó Sarabelle y corrió hasta mis brazos. --¿Nos vas a ayudar a cazar?

Se me hizo un nudo en la garganta y tragué saliva. Era el momento de la verdad. Miré los ojitos de Sarabelle que me esperaban curiosos y Taylor que estaba como lobo me miraba con semblante preocupado.

--No --contesté sin ver a ninguno de los dos a los ojos. --Pero... nos vamos de vacaciones.

De acuerdo, no fue lo más listo que dije, pero no se me ocurrió otra cosa.

--¿Vacaciones? --preguntó tía Alice atravesándome con la mirada. --¿A dónde?

--Europa. Es hermosa, tiene los países más bellos que...

--Lo sé.-- me interrumpió. --Yo también he viajado por ahí.

--¿Esta vez me llevas contigo mami? --preguntó la pequeña que sostenía.

--Por supuesto. La vez pasada te dije que cuando me fuera de vacaciones te llevaría conmigo.

--¡Yupi! ¡Vacaciones! --gritó mi pequeña.

Sonreí forzadamente y volteé a ver a tía Alice que me miraba con un rostro poco amable. Necesitaba huir a toda prisa.

--Taylor sígueme --ordené dándole la espalda a mis tíos y dejándolos ahí solos. Corrí de vuelta a la mansión Cullen mientras escuchaba el paso sigiloso de un lobo a mis espaldas.

Estaba segura que Taylor estaría preguntándose una y otra vez, que rayos estaba pasando. Lo más difícil de todo era tratar de explicárselo a él.

--Quédense aquí --les rogué cuando estábamos a unos cuantos metros de la mansión. Corrí sola por nuestras pertenencias. Cuando entré, escuché a mis padres aún enfrascados en sus memorias y la tía Rose sólo me vio con pesadez. No quise pensar mucho cuando tomé lo que me correspondía y huía con rapidez. Si me ponía a meditar, era probable que me acobardara.

--Vámonos.

--¿Y papá?

Levanté la vista y Taylor estaba ya como un adolescente -demasiado confundido por ciertoparado
delante de mí.

--No puede venir con nosotros.

--¿Por qué no?

Me puse nerviosa y juró que mi voz se quebró sin aún pronunciar nada. Sabía que lo más difícil sería enfrentar a Taylor.

--Porque papá tiene muchas cosas que hacer y no podemos molestarlo.

Taylor no era tonto, de mis dos hijos es el que más rápido se había desarrollado. En todos los sentidos, de todas las formas posibles. Y por la mirada que me dedicó era obvio que no se había creído ni una pizca de lo que le había dicho.

--A otro perro con ese cuento, mamá.

Sí, ni una pizca.

Sarabelle nos vio con ojos confusos y decidí actuar a prisa antes de que su pequeño
corazoncito se hiciera pedazos.

--Sarybelly, amor --la llamé hincándome y mirándola a los ojos. --¿Porqué no te adelantas un poquito y nos esperas en el río que esta cuesta arriba. Seguro que te podrás un chapuzón y Taylor y yo te alcanzaremos enseguida.

Sus ojitos se iluminaron y asintió enérgicamente. --¡Los espero! --gritó mientras su pelo desaparecía entre las ramas de los árboles.

Hasta que la perdí de vista totalmente fue que me atreví a contemplar a mi hijo. Era cierto que su piel era blanca como la mía, pero de ahí en fuera... era idéntico a su padre. Física y espiritualmente.

--¿Por qué no me dices de una vez que es lo que sucede mamá?

--¿En qué momento de estos dos años dejaste de ser un niño? --susurré más para mí misma que para él.

--No me cambies el tema.

--No lo hago. Sólo que aún me sorprendes.

Su pecho se infló y sus músculos me recodaron a los de su padre. Definitivamente eso de tener cuerpo de adonis era una condición de lobo.

Él se encogió de hombros y volvió a posar su mirada en mí.

--¿Y bien? ¿A dónde quieres que vayamos?

--París --decidí contestarle con la verdad.

--¿Paris? ¿Vamos hasta París y papá no viene?

--París no está tan lejos. Además, a ti te encanto, recuerdas cuando fuiste con Huilen a ver la torre Eiffel y...
--Lo recuerdo --me interrumpió ,--pero no entiendo que tiene que ver eso con que papá no venga.

¿Cómo se lo decía? ¿Cómo?

Me removí nerviosa y supe que no podía mentirle mucho. Taylor se daría cuenta si se me ocurría inventarme alguna estupidez. La verdad... no me quedaba de otra.

--Tú papá y yo nos vamos a separar. Más bien nos separamos...

Taylor me vio con los ojos abiertos como platos y vi como se fueron nublando.

--Eso no puede ser. ¿Por qué lo dejas?

--Tay, yo no... lo dejó--solté con voz desgarbada. --Sólo es que ya no nos entendemos y es lo mejor para los dos.

Tay empezó a dar vueltas en círculo y respiraba entrecortadamente. Parecía que se lo estaba pensando mucho.

--¿Aún lo amas?

--¿Qué?

--¿Que si aún amas a papá?

La respuesta era más que obvia y no sabía que esperaba Taylor que respondiera. ¡Pero por todos los cielos sí... lo amaba más que a mi vida!

--Lo amo --me puse a llorar y me caí de rodillas. Confesar que amaba a quien más me había lastimado era difícil, pero más difícil era saber que me había dañado por mi culpa. Porque yo lo había dañado a él... yo era la única culpable. Yo, yo y yo.

--¡Cielos mamá, no llores así!--Taylor corrió y me abrazó, permitiéndome que pudiera mojar su hombro con mis lágrimas. No sabía qué hacer, no sabía qué decir, sólo quería llorar y dejarme derrumbar. Pero no tenía derecho a embarrar a mis hijos con mis problemas emocionales. Ellos tendrían suficientes con sus propios problemas cuando supieran exactamente qué sucedía.

--Si lo amas, no lo dejes mamá. Lucha... tú eres muy fuerte--alentó mi pequeño con un tono esperanzado.

Yo podía ser fuerte... pero esto me había sobrepasado. No era más que un conejito débil y
lastimado.

--No hay nada que pueda hacer. Todo se terminó.

--Me niego a creer eso. --se separó de mí y volvió a caminar en círculos. --No, no, no. Simplemente no me lo creo.

--Así están las cosas --dije encogiendome de hombros. Restándole importancia a algo de suma importancia... por lo menos para mí, así lo era.

--Tengo que hablar con papá.

Levanté mi vista nublada y lo contemplé con ojos asustados. Él estaba en su derecho de verlo y hablar con él, pero yo tenía que irme enseguida y llevar a Taylor con Jacob antes de irnos complicaría mi huida.

--Luego podrás hablar con él. En cuanto encontremos un lugar donde quedarnos, te prometo que podrás hablar con él.

--No, mamá. Tú no lo entiendes. Soy un lobo... vampiro, pero a fin de cuentas lobo. Siento la necesidad de estar cerca de la manada de Sam. No soy completamente un integrante de ella, pero así me siento. Estoy ganándome su respeto y he estado logrando que confíen en mí a pesar de mi condición. No puedo irme así como así mamita... yo quiero quedarme.

Abrí la boca y quise negarle su petición. Pero estaba tan impactada por sus palabras que no supe que contestarle. No tenía idea de que mi hijo estuviera trabajando tan duro para ser parte de la manada de Sam. Supuse que desconfiaban de él por ser mi hijo. Con razón Taylor se pasaba tanto tiempo como lobo por los bosques. Había estado trabajando por su lugar en el mundo. Y yo no era nadie para quitárselo.

Las lágrimas cayeron a chorros por mis ojos. No quería estar lejos de Taylor, no podía concebir la idea de dejarlo aquí. Pero así como no concebía esa idea, tampoco concebía la idea de vivir sin Jacob... y ahora tenía que hacerlo.

Pasé mi brazo por la cara y borre las gotas saladas que manchaban mi rostro. Respiré serenamente tres veces y lo vi a los ojos.

--¿Es tu deseo quedarte?

Lo vi dudar un momento, pero después de un momento asintió. No había más que decir.

--Hagamos esto... Sarabelle y yo nos iremos a París, tú... te quedaras con tu padre. No me pienso ir mucho tiempo. Sólo quiero relajarme y estar un tiempo sola. Te llamare todos los días y si nos extrañamos mucho, correré para mirarte y tu puedes hacer lo mismo.

Taylor me sonrió y movió la cabeza de un lado a otro.

--¡Hay madre! ¡Actualízate! Si quieres verme, tan fácil como que te metas al Messenger y pongamos la webcam. --dijo en un intento de chiste, pero sabía que sólo lo decía para relajar la tensión del momento.

Quise sonreírle, de verdad lo intente, pero solamente logre que saliera una mugrosa mueca de mi boca. No quería alejarme de mi pequeño. Pero de verdad necesitaba alejarme de ahí... si no me desmoronaría cada vez que volteara y mirara cada lugar que me recordara a Jacob Black.

--Lo tendré en mente --le reconforté poniéndome de pie y alcanzándolo. Estiré mis brazos y lo apreté en mi pecho. --Te amo, te amo mucho Taylor Black. Quiero lo mejor para ti... aunque no sea a mi lado.

Taylor me rodeó con sus brazos y me reconforté en su alta temperatura. Olía extremadamente bien... me recordaba tanto a... un nudo se me formó en la garganta. --Yo también te amo,mamita.

Sollocé y apreté los labios para no soltarme a gemir y rogarle por que se fuera conmigo. Me limité a abrazarlo con más fuerza y colocarle un beso en la cabeza.

--Te extrañare, corazón. --musité alejándome de su cálido agarré.

Me di la vuelta y comencé a correr hacía el río. Claramente escuché un "Yo también te extrañare... No te apures, yo solucionare las cosas con papá" y después pude distinguir un aullido fuerte e imponente.

Mis ojos se cargaron de más lágrimas y corrí más fuerte. Puse extra atención en el camino porque estaba segura que por culpa del dolor, era muy probable que me fuese de bruces al suelo.

Dejaba atrás todo lo que más amaba... lo más importante de mi vida.

A mi familia, a mi hijo y a... él.

A Jacob Black.
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Ahora sí... Jojojo, entramos en la segunda parte de la historia. Desde que la empecé ya
tenía predestinada esa ida a París. Un personaje nuevo y conoceremos a algunos: Los hijos de la luna ¿Les gusta la idea? ¡Espero que sí!


¡Millones de besos hermosas! ¿Aullidos para esta lobita Alpha?

4 comentarios:

Alejandra Ruiz dijo...

Coka!!!!!
Maravilloso capítulo amiga
Tengo un nudo en la garganta, pobre Nessie, y estúpido Jake!!
Muero por leer la estancia en París.
Te mando miles de aullidos lobita!!!

Angelica RuizMtz dijo...

Increible

Angelica RuizMtz dijo...

Increible

Maria Elizabeth Reyes Gonzalez dijo...

Me encanta la historia... cuando publicas el proximo capitulo?