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sábado, 7 de enero de 2012

Mi Secreto- Capitulo 17


Decisiones… La toma de ellas o la falta de las mismas algunas veces está por encima de nosotros. Pero estar perdidos puede llevar a encontrar lo que menos se espera… Así fue para mí, yo huía por falta de determinación sobre un asunto que tenía más de tres años sin poder cerrar; él, él huía de todo para evitar ser la persona que todos esperaban debía ser. A veces, el azar, puede tomar por nosotros la decisión más inconveniente, pero también la más memorable. Mis recuerdos ya viejos hacían constancia de ello.



¿CÓMO?



Si alguien piensa que el despertar de aquella mañana fue placentero y reconfortante nunca ha bebido tanto como lo hicimos nosotros. Lo primero que sentí fue un incómodo peso sobre mi cintura y algo de frío en el pecho, después, al intentar comprender que pasaba con mi cuerpo percibí una espantosa resequedad en la boca. Exhalé dificultosamente y al moverme levemente me golpeó un mareo terrible que casi me hizo gruñir a modo de queja. Fue entonces, cuando sentí aquél peso reacomodarse sobre mi piel y comprendí de golpe todo. ¡Estaba en la cama con él! Entonces sí se me escapó un grito apagado que me provocó aún más mareo.
¡En un segundo pensé tantas cosas! Recuerdos de la noche anterior me quemaron la mente con sus imágenes. Los besos, las caricias, el deseo de querernos, las palabras que nos dijimos… Emociones abrumadoras y opuestas me embargaron con cada memoria; éxtasis, paz, pasión, ternura, alegría, tristeza, ansiedad, plenitud, miedo… No estaba preparada para el privilegio de ser suya. Para la tibieza de su toque, para el calor de su sonrisa, para la curvatura de sus labios al alegrarse sobre mi piel. ¡Para lo que redefinía mi ser cada toque de sus dedos! Tener todo eso para luego perderlo era demasiado y sentí mi corazón brincar de lo más alto a lo más bajo mil veces en cada acelerado latido.

Estaba segura que él me había dicho “Te quiero” justo antes de caer dormida. ¡No podía haber soñado eso! Y al sacar el sonido de su voz de mi nublada memoria, vibré al lograr desenterrar el leve murmullo en mi nuca, confirmando mi ilusión. Por unos instantes me sentí niña, capaz de creer y lograr todo; tan fuerte, tan inocente, que era como si tuviese el poder de retener la mismísima luz entre mis manos.

Una fascinante calidez cubrió mis pensamientos con cada imagen que mi imaginación creaba y le permití expandirse por todo mi espíritu, llena de alegría… Hasta que mi propia mente me traicionó al dejar filtrar otra vez su voz, pero diciendo algo muy distinto; “…Estar con Kris es como una pintura al óleo derritiéndose por el calor, todo se borra a su lado…”. Kristen existía, Kristen era suya, Kristen era su amor… ¿Dónde me dejaba eso a mí? Con el corazón dañando, con la esperanza partida, con la piel cambiada y marcada de por vida. Y así, destrozándome con mi propio puño, me vi salvada de la desesperación al sentir el cálido roce de su mano en mi vientre, moviéndose despacio y acompañada de una suave respiración suya entre mi pelo.

Sonreí. Sí, era demasiado; pero no podía negar que lo valía. Por encima de cualquier dolor que me provocara luego, por encima de que me olvidara cuando la vida nos devolviera a nuestros correspondientes lugares, por encima de un “te quiero” al calor del vino…

¿Entonces, qué seguía? Definitivamente no podría con su cara de arrepentimiento o su rechazo… Por mucho que nos gustáramos tanto; aunque él me deseara ahora, todo estaba fuera de lugar y de tiempo. Y yo no quería que él saliera de mi vida. ¿Fingir?, mis labios se curvaron hacia abajo en una mueca apesadumbrada. Sí, eso era lo más lógico. Desconocía la etiqueta de los encuentros de ocasión, pero tenía que intentar salir de ahí antes de que él despertara y luego sonreír con levedad, convencerlo de que nuestra noche juntos no lo ataba a mí de ninguna manera y que era su amiga aún, si es que él podía digerirlo así.

Antes de moverme de su lado traté de visualizar dónde había quedado mi ropa y el rubor se me subió por la piel, sonrojándola al no poder controlar el recuerdo de sus manos desnudándome en aquél silloncito y de cómo me había tomado después… Jadear fue inevitable, así como el malestar físico que acompañó al leve movimiento hecho. Traté de controlar cada músculo que se iba a ver envuelto en mi huída y entonces, con mucho cuidado, tomé su mano y despacio me solté de su abrazo. Maldije por lo bajo a la cama cuando crujió al salir de ella y a mi precario equilibrio cuando trastabillé con mis propios pies a causa del abrumador mareo que me dominaba por momentos.

Salí de la alcoba, inspeccionando en silencio en busca de mis cosas y tomé cada una lo más cuidadosamente posible para vestirme como pude en la sala. Mirar sus ropas tiradas cerca de mis pies provocó otra oleada de calor por todo mi cuerpo y suspiré casi angustiada por tener que salir de ahí cuando todo mi organismo sólo quería volver a su lado.

Casi había terminado cuando escuché ruidos provenientes del cuarto y brinqué de ansiedad. No me sentía lista para fingir aún, para controlar a mi cuerpo en esas condiciones de debilidad y agotamiento y con zapatos en mano y una blusa a medio abotonar, traté de correr; sólo logrando que el mareo se acentuara y me hiciera tambalear hasta casi caer.

-¡Nin!

Me aferré de la lisa pared como pude y seguí con mi escape.

-¡Nina!

Su voz fue más fuerte ahora y a mi nombre lo acompañó un quejido y una maldición, además de un marcado rechinido del colchón que me hizo comprender que él venía hacia acá. Me puse frenética de nervios al comprender que no alcanzaría la puerta antes de que Robert se asomara a la sala e impulsivamente intenté acomodar mi ropa buscando el control que me faltaba. Forcé una suave sonrisa a aparecer en mi boca e inspiré para asegurarme de poder respirar en cuanto le viera. En un instante le vi aparecer envuelto en la sábana y aferrarse al marco de la puerta.

Malestar y todo, me congelé con la imagen de su piel tan blanquecina resaltada por la palidez del lienzo que lo envolvía cayendo por su cadera y de nuevo me noquearon pensamientos y deseos que rogué no me traicionaran en mi plan. Tenía que lograr parecer leal a mi palabra de estar bien con él, de mi aceptación de su condición. Mi sonrisa casi se borra cuando Rob me miró serio mientras revisaba mi vestidura a medias.

-¿Te vas? -dijo más fuerte de lo debido, por lo que ambos resentimos el volumen de su voz en la incipiente jaqueca a causa de la resaca-.

Entrecerré los ojos involuntariamente y mi expresión fue más real al sentir el deseo de burlarme de mí misma ante la reacción de mi cuerpo. Él hizo lo mismo desde su lugar y se aferró notoriamente a la puerta para luego mesar su pelo con cuidado mientras soltaba una sonrisa torcida y abochornada. Me miró así y le correspondí asintiendo en comprensión casi riendo.

-¿Horrible, también? -y señalé a mi sien evidenciando la sensación de malestar generalizado.

-Sí - y bufó en complicidad.

-Dímelo a mí. Casi me caigo al buscar la puerta. Lamento si te desperté…

¡Finge! Le grité a mi corazón.

Él encarnó una ceja borrando su sonrisa y tratando de analizar visiblemente el sonido de mi voz y mis gestos, buscando algo que delatara mis emociones.

-No… no lo hiciste…

Caminó un par de pasos en mi dirección y mi corazón saltó.

-Nina… ¿por qué te marchas? -su mirada era preocupada e inquisitiva.

Pestañeé un momento, sorprendida por la fuerza de sus ojos; mi mente trabajando a mil. Sonreí de nuevo tratando de mostrar ligereza.

-Uh, sólo es que me siento algo incómoda por haber bebido de más. Necesito ir a casa a descansar un poco, sabes... Una aspirina y agua suenan demasiado atrayentes.

-Nina, ¿estás segura? lo de anoche… Yo… no se…

Lo interrumpí elevando una mano al aire entre nosotros antes de oír algo que no quisiera escuchar.

-Anoche fue genial -me llevé una mano al rostro y cubrí mis ojos parcialmente para enfocar mis recuerdos y mis palabras, luego le miré suavemente-, hace mucho que no me divertía tanto… Quiero decir… ¡Tu, cantando, fue genial! ¡Aww, mi cabeza! -me quejé inconscientemente ante el volumen de mi voz, pero cuando me volví a verle de nuevo, su expresión era molesta-.

-¿Y lo que siguió, también fue “divertido”?

Inspiré nerviosa, ¿tan pronto iba a venirse abajo todo?

-No… Hum… Eso… Anoche… -me mordí la lengua en evidente edición de lo que estaba pensando- ¿Qué quieres que te diga Robert? Creo que tú también estabas ahí para juzgar cómo fue, ¿no? Tú tampoco me conoces lo suficiente aún, pero no soy de encuentros casuales y mucho menos con alguien que considero mi amigo y es un poco enredoso la verdad. Quisiera… -y busqué palabras en el aire para seguir-, quisiera poder seguirte viendo como eso, un amigo y que lo de anoche, por bueno que haya sido, no me lo cambie.

¡Cómo deseaba poder leer su mente en ese instante! Porque su rostro era de mudo titubeo y yo me sentí parada sobre hielo quebradizo y frío. Finalmente él exhaló sin mirarme y sonrió apesadumbradamente.

-Comprendo… Tienes razón… Aunque está visto que esto no es sólo una simple amistad Nina.

Elevé una ceja sobresaltada por su respuesta.

-¿Y qué es, entonces?

-No lo se Nin, no quiero o no sé ponerle nombre a lo que siento por ti… Y me siento forzado e incómodo por el poco tiempo que nos queda y no me gusta estar así. ¿Amigos? -parecía que todo lo que decía lo hacía más para sí mismo que para mí-. No se si es suficiente… Y tampoco puedo pedirte más.

-No compliques todo Robert. Esto ya está hablado y demasiado. No podemos ser más que amigos, no en éste momento. Tu estás enamorado de Kristen y tu frustración para con ella es lo que provocó esto y yo, bueno, yo estaba en busca de respuestas. Tú has hecho que por fin empiece a orientar mi vida y te lo agradezco.

-Pues celebro que te haya servido de algo, pero te voy a pedir que no pongas palabras en mi boca, porque puedo hablar por mí mismo, ¿de acuerdo?

Su voz se iba exaltando hasta llegar a un tono bastante molesto mientras cerraba la distancia entre los dos.

-No tienes porqué explicarme lo que siento por ella o por ti.

-Está bien, sólo digo lo que es evidente para mí. Somos estupendos como amigos y un lío como algo más y yo… bueno, hablo por mí cuando digo que prefiero tu amistad en éste instante.

Estaba demasiado cerca de mí para mí fingida seguridad y temblé un poco mientras evitaba su mirada. Me quedé callada, sintiendo que respiraba muy fuerte y entrecortado. Su aliento me rozó el rostro cuando finalmente habló.

-Si te beso ahora, ¿qué va a pasar Nina? ¿Me rechazarías porque quieres ser sólo mi amiga, o regresarías a la cama conmigo? ¿O, qué…? ¿Acaso ya decidiste que tu “ex” es mejor que yo? ¿Menos complicado?

Aquel ataque era muy difícil de manejar.

-Yo no estoy hablando de él.

-Tu fuiste la que metió a Kris en la conversación, entonces creo que yo puedo mencionarlo ¿no? Imanol, Ian o como se llame.

-Él no tiene nada que ver aquí, no se por qué lo metes.

-¿Y por qué no?, a fin de cuentas, él podría ser tu esposo dentro de poco, ¿no? Sería parte de ti la siguiente vez que te viera.

Temblé aún más cuando impuso la poca diferencia de nuestras estaturas para mirarme asqueado desde ahí, a sólo un paso de mí.

-No… Yo… ¿Por qué haces esto? ¿Por qué me presionas así? -evitaba su mirada, amedrentada por el calor de su cuerpo tan cercano-.

-¿Por qué me impones a Kris tú a mí? Anoche estaba tomado, pero no perdido. Estaba consiente de mucho de lo que dije… -entonces se frenó en seco y se retiró un poco de mi rostro- Al menos recuerdo casi todo.

Mis ojos buscaron los suyos un instante, sin encontrarlos, y luego los desvié… Lo sabía… Aquél, “te quiero”, no contaba; al menos no como hubiese querido. Encontré en ese rechazo la fuerza que se me había ido y entonces fui yo quien lo miré fijamente.

-Entonces, supongo que si yo te beso justo ahora, serías tú el que buscaría pretextos para evitarme, ¿no?

Su entrecejo se cimbró ante mis agallas y lo directo de mi golpe.

-Eres tú la que “sólo quiere ser mi amiga”.

-¿Por qué no empezaste por preguntarme qué era lo mejor para mí? ¿Por qué te pones a inventar cuentos de celos que ni yo te creo?

Me miró herido.

-¿En serio crees que me importas tan poco que no me molesta imaginarte con un tipo que te lastimó tanto? No puedes ni oírme decir su nombre.

-¡Ay, por favor! Jamás te he impuesto mis dramas personales, no tienes idea.

-Entonces cuéntamelo, dime qué estas pensando.

-Que eres un idiota.

Respingó sorprendido.

-Eso ya lo se.

-Por fin algo en lo que estamos de acuerdo.

-Bueno, entonces aclaremos también que tú eres una fresca, ¿no?

-Eso sería una primera vez.

-Pues vete enterando que no eres ninguna niñita santa.

-¿Y? ¿Crees que eso me mortifica?

Elevó las manos al aire desesperado antes de blandirlas frente a mi rostro soltando toda la fuerza de sus ojos claros sobre mí.

-¡Ya! ¡Deja de hacerte la difícil mujer!

-¡No estoy haciendo nada!

-¡Pues entonces ya vente a la cama conmigo!

Pestañeé desconcertada sin poder responder a eso.

-¡¿Voy a tener que cargarte, por Dios?!

Me dí cuenta de que estaba boquiabierta cuando intenté tragar saliva para contestarle lo primero que me vino a la mente.

-Si quieres que regrese, tira esa sábana al piso.

Arqueó una ceja mientras una sonrisa traviesa jugaba a escapársele de los labios. Yo me mordí los míos nerviosa. ¿¡Qué rayos se me había escapado de la boca!?

Me miró con ojos divertidos mientras que una mueca burlona me retó en silencio; dio un paso hacia atrás y soltó el nudo que la sostenía. Me congelé. No quería mirar por debajo de sus hombros y apenas si respiraba. Él soltó una carcajada maliciosa.

-Ya… Parece que no me hubieras visto antes… Varias veces… -volvió a reír, yo me sonrojé-.
-No es lo mismo -me mordí los labios relamiéndome, ¡no mires, no mires!-.

-¿Por qué no? -seguía burlándose- ¿Qué falta? -no contesté- ¡Ah, ya sé! -cerró de nuevo la distancia entre nosotros-. Esto…

Me besó, y un escalofrío me recorrió desde la nuca hasta los pies. Mi mente seguía desconectada, mi boca independiente de ella. Cuando me soltó ya estaba jadeando.

Al separarme de él con suavidad, en sus ojos había mucha dulzura, no sólo sexo y me rendí. De repente, risa volvió a brillar en su mirada y en sus labios.

-Nin… por favor, “…por bueno que haya sido…” -estaba citando mis palabras y solté una risilla, pillada-. Si eso fue sólo “bueno”, me muero por saber que es “glorioso” en tu definición.

-Ya cállate.

Torció el labio divertido.

-Desvístete, que me está dando frío.

Tiré los zapatos al piso, que no había soltado durante toda la discusión y riendo un poco, procedí a quitarme la ropa mientras él me observaba contento. Marchábamos ya de la mano desnudos, de vuelta a la cama cuando recordé algo.

-¡Arturo! Tengo que avisarle que estoy bien, no sé si se dio cuenta de que no llegué a casa anoche.

-Trae tu teléfono, textéale desde mi cama y déjate ya de problemas.

Le sonreí. Ahora se sentía muy fácil estar así con él y me encantó. Nos recostamos juntos, muy cerca, pero no tuvimos sexo de inmediato; sólo disfrutamos de estar así, sin nada en medio de nosotros otra vez.

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OHHHHH!!! ¡Yo misma ya quiero más!!!!!
Cariños: Sissy

12 comentarios:

vian dijo...

ooohhhhhhhh!
eres magnifica...

Nad dijo...

te ha quedado maravilloso este capítulo, intenso, claro e incierto. Raro? lo que he dicho, me ha fascinado

besos desde mx

Anónimo dijo...

Increible capitulo, maravillosa historiaaa! Excelente trabajoo! Saludos
Ma. Veronica.

bell.mary dijo...

Hola Sissy excelente capitulo y sin duda tienes razon yo tambien quiero mas jajajaja
Creo que en verdad Nin no sabe que sucedera luego es una relacion incierta pero que importa que disfrute hoy y se preocupe luego,,,Besos Sissy y gracias por compartir tu historia.

Sissy dijo...

Chicas, gracias a todas, de nuevo!!!! CAda vez que me acuerdo de lo que escribí en el capi, me río de nervios como chiquilla... Je je je. Me alegro les haya gustado.

Coka, te he dejado un exceso de palabras en el Chatterbox... Estaba con mucho en el pecho y no te hallé en msn. Te quiero amiga.

Axavenus dijo...

El mejor capítulo hasta ahora Sissy, me encanto, es precioso... aunque cortito =(...

Espero pronto uno nuevo!!

Cariños

Axavenus

Leticia dijo...

Sissy que buen capi, me gusta mucho tu historia!!!! Felicidades por tu talento y solo quiero agregar una cosa... !!!!Que envidia que te tengo Nina!!!!!!!!!
Nos leemos después ;-)

LISY dijo...

Que buena lucida te diste con lo de la sabana. "Si quieres que regrese, tira esa sabana al piso" Ja ja ja...
inconsientemente, Nim ya estaba deseando verlo en toda su plenitud y seguir donde se quedaron la noche anterior. Ja ja ja...

Sissy, que gran capitulo y ademas divertido !

Besos y abrazos,

LISY

Angeles Nahuel dijo...

Mi niña, me ha encantado tu capitulo.. muy bueno.. me lo lei de un tiron!!.. A veces esta Nin me sorprende. y otras como ahora.. la admiro un tanto, pues estar bajo esa incertidumbre y avanzar aunque te sientas caminando sobre huevos.. ufff..francamente es destacable. Rob lo veo tan real, que a veces uno tiende a olvidar q es un personaje porque esta tambien armado... me he propuesto este año esperar con ansias la prox pelicula de amanecer..y obviamente tus capitulos.. un abrazo..

Kopy dijo...

lo siento he estado un poco desaparecida de aqui, pero ya me estoy poniendo al corriente.

este capitulo esta genial, me gustaria que publicaras mas seguido para no tenernos en ascuas, pero me conformo con leer y releer la historia.

sigue asi seguiremos en contacto. saludos.

healcar dijo...

Sissy de verdad eres la mejor, un gran capitulo. Coka gracias por empujarla a escribir y por publicarlo. Me hacen soñar no puedo parar de leer

Anónimo dijo...

Sissy estuvo GENIAL!!!

Es complicada Nin jajaja, pero quien se resiste a Rob??? jaja Me encanto lo de soltar la sabana. Gracias por publicarlo y te dejo,tengo que seguir leyendo y saber que pasa despues...

Soy Pao

Besitos