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martes, 2 de julio de 2013

Detras de los ojos azules- Capitulo 3



Descubrir que la muerte gusta de ti, siempre será peligroso. Aceptar ser su confidente, puede ser peor. Porque la verdad de las novelas, usualmente, no es como se cuenta en el papel.

Elise, enamorada de la vida y deslumbrada por quien menos debía, descubrirá su propia historia en los ojos transparentes que la encontraron sin buscarla.

Oportunidades y elecciones. Recuerdos y miedos. Ambos, Muerte y Elise, revivirán lo que no creyeron pudiera darse. El cambio de las decisiones, no quiere decir que todo saldrá bien esta vez.

No hay finales felices, sólo finales, que a veces… Pueden continuar eternamente.





EL SIGUIENTE ACTO



Original de Sissy



La amarillenta luz de las farolas alumbraban extrañamente a las dos cercanas figuras sentadas en la calle.

Hacía rato que Elise se sentía bien, pero no tenía deseos de regresar al ruidoso interior del Rêve. El ambiente excitado del club le resultaba innecesario ya; no sólo por todo el malestar físico que había experimentado esa noche, sino por hallarse junto a él. Aún así, tuvo que aceptar que debía avisar a sus amigos, que para ese momento estarían ya sumamente preocupados por su desaparición.

No tuvo que hacerlo, pues cuando cavilaba sobre tener que separarse de Edward, vio a lo lejos la figura de Ralph, avanzando velozmente en su dirección. En ese instante, captó por fin lo alejado que en realidad se encontraban del bar y de que no tenía idea cómo había llegado ahí sólo con el apoyo de los brazos de él.

-¡Elise!

Ella y Edward se levantaron para contestar al chico que los alcanzaba de a poco con mirada violenta y evaluativa de la situación; haciendo evidente con todo su cuerpo que estaba listo para la confrontación si es que su amiga lo necesitaba.

Luego de un breve intercambio de palabras y presentaciones de rigor, Elise pronto dejó claro que era sólo gracias a Edward que nada más le había sucedido y que se retiraba para ir a casa a descansar. Marita, la pareja de Ralph, le entregó el pequeño bolso que se había quedado en la mesa y bajo la mirada preocupada de algunos, Elise se despidió siendo escoltada por Edward, que se había ofrecido a acompañarla por su auto y no dejarla sola por ninguna circunstancia.

Así, ambos caminaron lado a lado, por las tranquilas calles en la dirección que ella guiaba.

-Sabes, Edward, aún le queda una hora abierto al estacionamiento… Hum… ¿Te gustaría…? Bueno, ya que tampoco quisiste quedarte en el Rêve… ¿Tomar un café, o cenar algo?

-Te lo agradezco Elise, pero estoy bien…

-Oh, bueno… -Y no pudo evitar el desencanto en su voz, ella tampoco tenía hambre, sólo quería prolongar más el tiempo a su lado.-

-Pero… ¿Qué tal si nos sentamos ahí, en el parque? Te noto pálida aún, quizá deberíamos ir más despacio, para que no te agotes…

Elise sonrió embelesada. Además de oportuno, carismático y bello, también era un caballero. ¿Cada cuanto podía toparse una con un hombre así? Y con un gesto de agradecimiento, aceptó, mientras que giraban rumbo hacia la acera de enfrente.

Edward estaba preocupado en verdad, pero no sólo por la salud de la chica; sino por todas las acciones que él estaba realizando sin pensar. Él, que sobreanalizaba las cosas siempre, de repente estaba actuando por impulso una y otra vez como reacción a ella y lo que le provocaba en su subconsciente.

-Y… Edward… -Le dijo Elise mientras se sentaba en un columpio y él la imitaba luego de mirarla con una chispa de humor en los ojos.- ¿Sigues cuestionando si hiciste bien en “seguir tu olfato” hasta ésta ciudad, o ya empiezas a encontrarle su belleza?

¡Ay, por Dios! Apenas dijo eso se dio cuenta de lo coqueto que sonaba. ¿Acaso no tenía filtro su mente esa noche? ¿O era que Edward le gustaba tanto que sólo sabía actuar como una tonta a su lado? Él rió nuevamente con suavidad, captando también el doble sentido de la pregunta, y optó por ser sincero.

-Sigo sin decidirme Elise, aunque es verdad que he encontrado aquí lo que en ningún otro lado en mucho tiempo, tampoco estoy seguro si eso es… beneficioso para alguien.

La extraña respuesta sólo sirvió para intrigar más a Elise y ayudarla a recomponerse mentalmente.

-Mmm… Quizá es muy pronto para que hagas conclusiones Edward; pero espero que, si te quedas por un tiempo, llegue a gustarte tu estadía. Para lo que sirva, por lo menos a mi me agrada mucho que te encuentres aquí. Es fácil imaginar lo que me pudo haber pasado si alguien equivocado me hubiese encontrado en las circunstancias que tú lo hiciste… Tengo mucho que agradecerte…

-No, Elise… No tienes… - Y no agregó más, dejándola de nuevo desconcertada por lo críptico de su mirada.

Su voz interior concordaba con él. Si estuvo tan cerca, no era porque quisiera cuidar de ella, sino porque sentía una egoísta curiosidad que necesitaba ser saciada. Ojalá y la promesa de seguridad que le había ofrecido hacía un rato, fuese duradera…

-Y… Elise, ¿siempre has vivido en ésta ciudad?

-No. Hace poco más de un año que me mudé aquí junto con el que era mi novio.

-Oh… ¿Y qué sucedió?

-Bueno, ambos teníamos sueños distintos. Creo que... El vivir bajo el mismo techo es lo que te hace conocer a una persona verdaderamente y, eventualmente, ambos coincidimos que no éramos el uno para el otro a pesar de salir desde la universidad. Hace tres meses que él me dejó el departamento que compartíamos y… Al parecer ya encontró a alguien más, porque estaba en el Rêve muy bien acompañado…

A él no le pasó desapercibido el sarcasmo en la última parte de la frase y le fue fácil atar cabos.

-El verlo con otra, ¿fue lo que te alteró tanto Elise? ¿Aún lo amas?

-No… Quiero decir, no lo creo… Es que, bueno; no estás tanto tiempo con alguien y lo desechas tan fácilmente, pero creí que ya lo había superado por completo. No sé, como te dije, todo el día y en general toda la semana he estado cansada. Quizá la impresión que me causó sólo coincidió con esto y lo aumentó. Yo… No entiendo de verdad qué sucedió.

Edward la miró evaluativo. Su voz sonaba dudativa, pero honesta. Además, él podía percibir un olor extraño en ella, que no tenía nada que ver con lo adquirido en el bar. Seguramente estaba enferma y era del tipo de personas que no hace caso de las señales hasta que en verdad están mal. Suspiró exasperado levemente, -¡Humanos! No comprenden lo delicada que es su vida y la descuidan con mucha facilidad…-.

-Deberías hacer que un médico te revisara. Lo de hoy no fue cualquier cosa Elise.

Los ojos de ella se abrieron mucho, horrorizada por la propuesta.

-¿Doctores? No gracias. Estoy bien, debe ser que últimamente he bajado de peso y estoy algo descompensada.

-Cuida mejor de ti, por favor. Es molesto cuando la gente no lo hace…

-Gracias por preocuparte, imagino el susto que te di a ti también…

-Sí.

-Lo siento, de verdad…

-No digas eso, es que, bueno… La vida es un regalo Elise. No lo desperdicies.

Su entrecejo se alteró con el comentario y la acusadora mirada de Edward.

-Yo… Sí… Eso lo sé muy bien Edward.

-Ayer me diste la impresión de ser alguien muy positivo Elise… -Y ella esperó que él agregara algo más, pero luego de una pausa demasiado larga, cambió el tema completamente.- Y tu familia, ¿vive cerca?

-No tanto, es un viaje de cuatro horas para regresar a casa.

-Eso no es nada. ¿Los ves seguido?

-En realidad no. Estoy en comunicación constante, pero… Bueno, supongo que ellos hubieran preferido que me quedara más cerca del hogar, pero tengo mis propios sueños.

-¿Y qué sueñas Elise?

Su voz tan seductora e hipnótica la hacía contestar todas las preguntas que le inquiría sin dudar. No comprendía que estaba confesándole a alguien desconocido, y en realidad muy peligroso, que estaba completamente sola ahí.

-Quiero viajar, conocer el mundo. Por eso, el conocerte ayer fue tan interesante.

Él sonrió con suavidad. Muchos deseaban eso, pero la mayoría terminaban enraizados en un mismo lugar sin hacer nada en realidad, más que dar excusas para no moverse.

-Y entonces… Si lo que quieres es convertirte en un viajero, ¿por qué estabas viviendo con alguien ya?

-Yo… bueno… No contaba con eso. En realidad quería irme a una ciudad más grande, hacer dinero y de ahí lanzarme… Pero, creí que le amaba…

-Sacrificaste tus planes por él…

-Sí… Pensé que no importaría, pero a la larga descubrí que no estaba lista para asentarme aún. Y él también, supongo.

-Viajar todo el tiempo no es tan glamoroso como la gente piensa Elise, tiene muchos inconvenientes; especialmente para las mujeres.

-Lo comprendo, pero haré que la gente me entienda. –Y sonrió encantadoramente para darle más valor a su afirmación. Su carisma era tan evidente que el mismo Edward no dudó que le serviría de mucho, si es que en realidad se embarcaba en esa aventura.-

-¿Y cómo van esos planes entonces?

-Aún me falta, pero cada vez estoy más cerca de mi meta. ¿Qué me dices de ti, Edward? ¿Cuáles son tus sueños?

-Yo no sueño Elise… Más bien tengo pesadillas.

-¿Por qué? ¿Qué te sucede?

-Oh, no me escuches Elise. Son sólo las cosas que me han tocado vivir.

-Pero… ¿Estás bien?

-Sí.

-¿Es por esas pesadillas que viajas tanto?

-Sí. En parte. Además, alguien como yo; no puede quedarse en un solo lugar para siempre. La inmovilidad me convertiría en piedra…

Ambos estaban sincerándose completamente el uno con el otro, pero Elise no comprendió que las palabras de él eran una absoluta verdad y no un anacronismo de su percepción.

-Lamento que cosas malas te hayan sucedido Edward.

-No fueron malas Elise. Fue… Lo mejor que he vivido, pero… Nada es para siempre.

-¿Una chica?

-Una mujer Elise, que dio todo por mí, pero no fue suficiente…

Ahí estaban de nuevo los ojos chocolate contemplándolo de frente, mudos, decepcionados. En su mente, Edward le sostuvo la mirada desde lo lejos, contemplando con adoración e incomodidad al fantasma que apareció repentinamente al invocarle.

-¿Qué sucedió Edward?

Él inquirido torció el labio en un gesto sarcástico mientras escogía las palabras para responder.

-La vida misma sucedió Elise, y tuve que tomar una decisión por ambos.

-Edward… Si aún la amas, ¿por qué no la buscas?

-Ella… Ya no está… Disponible, Elise. Además… Fue hace mucho tiempo…

-¡Oh! ¿Se casó?

-Si…

-Entonces… Ya no sé qué aconsejarte Edward. Entre matrimonios no hay que meterse.

Él se enderezó completamente en el columpio y la miró con una sonrisa benévola… ¡Si tan sólo supiera…!

-Así es, Elise… Soy… El malo de la película, pero tampoco iba a dañarla más…

-Pues… Espero que al menos, en tus viajes encuentres algún día algo o alguien, que te ayude con ese pasado. Tú mismo me lo dijiste, la vida es muy bella… No la desperdicies.

Él soltó una carcajada al escucharla. ¡Qué dulcemente ingenua era ésta niña! No se había equivocado al juzgarla el día anterior. La chica poseía una calidez asombrosa y era muy fácil sentirse a gusto a su lado. Ojalá y no perdiese esa característica nunca…

-¡Anda, pequeña! Gracias por el dato…

Ahora fue el turno de reír de ella y después de un rato concordaron que era momento de retomar la marcha. La media noche se acercaba rápidamente y el edificio del estacionamiento aún quedaba a algunos bloques adelante.

Mientras andaban, Elise no pudo dejar de pensar en lo que él le había confesado. Lo habían herido, mucho; pero estaba ahí ahora… Quizá… Quizá podría ser su amiga y ayudarlo…

Cuando llegaron al acceso del edificio, el encargado nocturno miró con recelo a Edward, y le recordó secamente a Elise que sólo el conductor podía ingresar por el auto. Así que se separaron ahí, brevemente.

Ella sonreía mientras tomaba el ascensor. Le había hecho gracia que Edward se negara a aceptar el ofrecimiento de llevarlo hasta su hospedaje, argumentando que no quería saberla manejando sola de noche por la ciudad más de lo necesario, además de prometerle el no retirarse de ahí hasta verla partir a salvo. Y mientras pensaba en lo agradable de sus buenos modales, salió en el tercer piso, en busca de su auto.

Lo que no sabía es que él planeaba seguirla nuevamente. Tenía ganas de vigilarla de otra vez mientras dormía, y con un poco de suerte, ingresar a la casa para observar sus cosas con calma. Quería saber más de ella y tratar de entender…

Era muy extraño haber hablado de Bella con alguien. Eran más de cien años que no lo hacía voluntariamente y en verdad necesitaba descubrir por qué, alguien tan común como Elise, había levantado el cerrojo de su mente con tanta facilidad.

De repente, Edward percibió un desagradable nerviosismo en el hombre que lo miraba tras la vitrina de la caseta. Y no sólo era el repudio natural del subconsciente de los humanos hacia alguien de su especie… Era… Era... algo más…

Entonces lo escuchó, el forcejeo arriba, el acelerado corazón de Elise y otros dos, alterados y demasiado cerca de ella.

Lleno de furia, miró fieramente al asustado hombre y masculló clara y peligrosamente una amenaza que cumpliría sin dudarlo.

-¡Más te vale que ella esté bien!

En un instante cubrió el espacio que los separaba y frenó a muy corta distancia para valorar rápida y eficientemente la escena.

Para cuando Elise ya casi llegaba hasta su sedán y buscaba a la vez las llaves en su bolsa, dos hombres que llevaban cubremontañas sobre el rostro, aparecieron repentinamente. El terror fue inmediato, estaba en peligro absoluto y sabía nada más mirarlos, que sería muy difícil salir ilesa del asalto.

Intentó correr, planeando abrir la portezuela y encerrarse, pero no lo logró. Con un violento empujón, uno de ellos la azotó contra el vehículo mientras que el otro la insultaba y le arrebataba el bolso.

-¡Llévense el auto, el bolso… Déjenme ir…!

Uno de ellos le golpeó la cara cuando intentó suplicar, mientras que volvía a insultarla y la mandaron callar.

-¡Sube al auto, perra! ¡Y cállate!

-¡No…!

Dispuesta a luchar, giró sobre su espalda e intentó golpear al tipo más cercano con todas sus fuerzas, pero el otro asaltante la atrapó por el brazo mientras que el primero la encañonaba en la cabeza.

-¡Pendeja! ¡Te dije que te callaras!

Elise escuchó el “click” del martillo de la pistola con suma claridad y cerrando los ojos, pensó una última vez en sus padres y en cuanto los amaba… El disparo fue ensordecedor, pero sin entender cómo, no la tocó, a pesar de haber estado certeramente colocado sobre su piel.

Desconcertada, abrió los ojos y aún congelada de pánico se dio cuenta de que Edward estaba ahí, y tenía sometido a uno de los hombres, mientras que el otro; el que le había disparado, estaba tumbado inconsciente en el piso.

-¡Sube al auto Elise! –rugió él sin mirarla, esforzándose con toda su capacidad por no arrancarle la garganta al tipo delante de ella. Como Elise no se movía, tuvo que repetir su orden con suma frialdad esperando que ella reaccionara por sí misma.-

-He dicho que te subas al auto, Elise.

Ella pestañeó, asustada y en shock, sintiendo un escalofrío recorrerle el cuerpo y el dolor finalmente azotándola, pero intentó obedecerle como pudo. Sin dejar de mirar a Edward y temblorosa, abrió la puerta, sólo que no pudo meterse y abandonarlo ahí.

Edward suspiró molesto, pero comprendió que en esos momentos Elise no era dueña de sí y que necesitaba su ayuda de nuevo para poder recuperarse de ésta también; así que acercó al maleante lentamente hacia su boca y le susurró una advertencia.

-Más te vale que corras rápido, porque te voy a encontrar, a ti y a tus amigos… Y cuando lo haga, seré lo último que vean… Adviértele a él también. Nadie quedará impune…

Y azotándolo contra el suelo violentamente, le hizo perder el conocimiento.

Elise estaba pálida como vela cuando llegó a su lado y haciendo acopio de su fuerza y autocontrol, puso bajo llave al monstruo y la ayudó a terminar de introducirse al coche. El manotazo le había reventado el labio a la chica y sangraba profusamente por ahí, pero parecía ser sólo un corte superficial. Aún así, quería que la revisaran. Estaba seguro que había sido demasiado en una sola noche para alguien normal, y que ella pronto colapsaría.

-Voy a llevarte al hospital Elise. Aguanta.

Ella no respondió y sólo observó cómo Edward se ponía al volante y manejaba con demasiada velocidad hacia la salida, cruzándose en el camino a un despavorido empleado que corría en dirección del lugar del asalto. Edward lo fulminó con la mirada, pero guardó silencio. Ya habría tiempo para saldar cuentas después…

Cuando el coche llegó a la calle, Elise rompió a llorar finalmente de modo compulsivo. Edward se debatió entre detenerse y tratar de consolarla o dirigirse lo más rápido posible en busca de ayuda, y optó por lo segundo. Él era demasiado frío como para reanimar a una criatura tan suave como lo era ella.

Para cuando estacionó el auto afuera de la sala de emergencias, Elise aún lloraba, asustada por todo. Al ser noche de fin de semana, el lugar era un caos, pero gracias a la persuasión de Edward, el ingreso de ella fue bastante rápido y pronto se separó de Elise, para ser revisada en un privado.

Él tuvo que dar parte del intento de asalto con violencia y llenar los huecos que la versión de Elise seguramente dejaría, achacándolo al miedo y al temprano síncope en el bar. Así logró desviar la atención del personal sobre sí y guiarlo hacia el estado de salud de ella, además de que con eso la obligaría a cuidar mejor de sí.

Las heridas de Elise eran efectivamente menores, pero el hecho de tomarle muestras de sangre y hacerle estudios, provocó que en vez de dejar el hospital en unas cuantas horas, la obligaran a quedarse la noche entera y buena parte del día siguiente para poder dejar, ese horrible lugar…

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Sí, lo sé, tiene cierta semejanza con el libro, pero en mi defensa les recuerdo que ésta historia está basada en otro de mis sueños de la época en que estaba totalmente adicta a Edward. Es obvio que allá, en el 2008, se me filtró al subconsciente la trama del texto que releí una y otra vez gustosamente pero, hasta aquí acaban las coincidencias. Elise tiene vida propia y Edward, ha vivido mucho tiempo…

Ojalá les esté gustando, yo ya le he tomado cariño.

Besos: Sissy

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Dedicado a Alexa Cullen. Mis oraciones siguen contigo…

Y… ¡Ah!, A mí también me gusta: “All I need” – de Radiohead.




10 comentarios:

Sissy dijo...

Ay! Coka!
Ésto, sí que es presión!
Te juro que hoy mismo me pongo a teclear el cap. 6!
Jajaja....
Te extraño, me alegro de que volvieras con bien, mi amiga.

A mis chicas que se toman el tiempo de leer a esta loca de mi, gracias. Espero no decepcionarlas con éste nuevo cuento basado parcialmente en nuestro amado Twilight. Y ojalá que mi Edward, las vuelva a enamorar.
Las quiero:

Sissy

María Veronica dijo...

Muy buena trama, me gusta! Yo creo que Edward nos va a seguir enamorando así sea el malo de la historia jajaja gracias a ti por escribir y aqui esperando a q coka siga publicando todas estas historias maravillosas que escriben! Alexander, coka y sissy son mis preferidas! Saludos, ma veronica.

María Veronica dijo...

Muy buena trama, me gusta! Yo creo que Edward nos va a seguir enamorando así sea el malo de la historia jajaja gracias a ti por escribir y aqui esperando a q coka siga publicando todas estas historias maravillosas que escriben! Alexander, coka y sissy son mis preferidas! Saludos, ma veronica.

althena dijo...

Hola Sissy!!! Como no amar a Edward es muy dificil casi imposible jajjajaj y ademas con el aliciente que escribes increible amo tus historias!!!!! esperaremos el siguiente cap!!! Kissitos a ti a Coka y a Alexa un fuerte abrazo y un gran beso!!!

Blanca Estela dijo...

Sissy amaremos a Edward a pesar de todo y tu historia es fantastica me gusta lo que escribes yo creo que deberias tomar tus historias y hacer un libro eres una gran escritora y quien sabe a lo mejor en unos años tendremos una pelicula de tus historias

maty dijo...

hooo sissy!! esta fenomenal el capi y en realidad no tiene tanta relacio con lo que paso en twilight aun k si te hace recordad... jajaj pero te quedo genial sissy... k emocion ahora solo kiero leer el proximo... felicitaciones sissy...:D

healcar dijo...

Sissy me encanta como va, no me importa si se le medio parese a twilight o no, esta super esta historia (ya le tengo un poquito de envidia a Elise jajaja) ya tiene la atención de Edward, no se como haces pero logras que uno viva los sentimientos, si están alegres uno ríe, si están tristes lloras o se te hace un nudo en la garganta de verdad que eres increíble. Coka gracias por publicar espero el siguiente y porfa no olvides A la caza del Vampiro porfa, porfa.

Heidi Alarcon dijo...

HAAA, QUE EMOCIONANTE E INTRIGOSA ES ESTA HISTORIA, FELICIDADES SISSY ME ENCANTA BUENO ME IRÉ A LEER EL SIGUIENTE CAPITULO... SALUDOS!!!

Bell.mary dijo...

Hola amiga como siempre un excelente capitulo de una maravillosa e intrigante historia, y porsupuesto que nos enamoraremos de este Edward creo que seria imposible no hacerlo, y la verdad es que es una historia única así que ni te preocupes si nos recordo un poco a Twilight de todos modos amo esa historia así que no me desagrada recordarla al contrario....
Gracias mi querida Sissy por seguir compartiendo tu gran talento...Besos

Pao dijo...

Sissy muy bueno, lleno de sorpresas y acontecimientos inesperados, Edward como siempre protegiendo y cuidando chicas lindas jejeje.
Veamos como va todo, gracias por otro capítulo genial!

Beesitos
Pao