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domingo, 1 de julio de 2018

"¿Y si fuera ella"- Capitulo 22



Tantas veces pensando en la suerte que ella tenía, tantas pensando en cómo sería si pudiese ser ella solo un día y una noche por supuesto



Brujería o simplemente las estrellas se alinearon para que yo pudiera vivir este sueño del que no quiero despertar porque por fin me toco a mí la mejor mano del juego.


Por nada del mundo renunciaría a esto que estaba viviendo… Por nada del mundo renunciaría a él. 




LA VENGANZA TARDA, PERO LLEGA

Original de Coka



Dos semanas antes de que Nikki golpeara mi puerta, habíamos llegado a un acuerdo con los estudios Summit por fin, luego de unas cuantas reuniones con sus abogados, donde manifestamos todo lo que queríamos plantear, y ellos dejaron sus puntos bastante claros.

Para resumir, el trato indicaba, "nada de relación pública explícita", hasta pasada la promo de Luna Nueva, debíamos ser lo más discretos posibles, pero podríamos ser "nosotros" con nuestros pares del elenco, nos pareció justo y firmamos.

Seguimos como antes, en piezas separadas pero nuestras noches eran de a dos, la verdad que durante todo ese tiempo pensé en Nikki, en si en verdad habíamos sido justos con ella, los hombres en materia de amor son un desastre cuando no aman a la contraparte, pero yo era su amiga, le debía haber dicho algo, sentía que había fallado en mi lealtad, algo dentro de mí, no estaba a gusto con cómo se habían desarrollado los acontecimientos.

Aquel día en que Nikki apareció en mi puerta, me hizo muy feliz, pues por fin sentí que todo estaba en paz, y tendríamos un minuto de tranquilidad para disfrutarla, bueno hasta que este sueño me agarrara de los pelos y me despertara en mi vida real, lejos muy lejos de esta idílica fantasía

Mientras nos preparábamos para tener una noche de reencuentros, le comenté a Robert lo nerviosa que estaba de tener que compartir nuevamente con Nikki, ahora sabiendo que ella conocía nuestro secreto

-Tranquila, todo va a estar bien, si ella es capaz de perdonarme a mí, ¿cómo no te va a perdonar a ti?

- ¿Te gusto alguna vez de verdad? - pregunte con algo de temor

-Claro que sí, es una chica muy bella, tiene un carácter genial, y es sexy, muy sexy ... ¿a quién podría no gustarle? - respondió muy resuelto

-Veo que sigues considerándola una buena opción - dije sonriendo sarcástica

-Yo te amo a ti, desde la primera vez que te vi, y eso fue mucho antes de conocernos en persona

-“In to the Wild”, ¿no?

Robert me miró, como si hubiese visto una aparición fantasmagórica

- ¿Como lo sabes? - dijo abriendo los ojos de par en par

- ¿Qué? - le respondí sin entender

- ¿Nunca te hable de eso?, solo te mencione que ya te conocía-dijo extrañado y a mí el corazón se me paralizó

-Robert, si lo mencionaste, el que no recuerda eres tú-dije apostando todo lo que tenía a esa mentira, rogando que colara

-Imposible, jamás pude haber dicho nada, es mi secreto mejor guardado- volvió a asegurar mirándome sin dar crédito

-Solo lo sé, qué más da- respondí rendida

-Estoy convencido que eres medio bruja, sabes- seguía mirándome sin poder creerlo
Yo reí nerviosa esperando que diera el tema por zanjado

-A veces creo que viniste de un universo paralelo- dijo y se río, a mi casi me da algo, no tenía idea lo cerca que andaba de la verdad

- ¿Tal vez lo dijiste mientras dormías?

- ¿Ah sí? - me miró inquisidor

(Gracias a Dios mi recurso imaginativo me ha salvado muchas veces)

- Quizá sí, quizá no- le dije sonriendo coqueta

- Bueno eso me hace más sentido, yo solo nunca te lo habría dicho, porque esa confesion me da mucha vergüenza.

- ¿Por qué?

-Reconocer que me enamore de ti, por televisión, como un chiflado cualquiera- me miró unos segundos con esos ojitos divertidos que ponía cuando se avergonzaba

- ¿Importa, eso Rob?, estábamos hablando de tu deseo carnal por Nikki, y me evades con esto- arremetí ocupando la técnica de los celos

-Jamás hubo lugar para otra persona en mi cabeza. - dijo mirándome a los ojos, eres tú y solo tú,... mi Baitea- diciendo esto me beso y suavemente comenzó a desnudarme, así comenzaban todas nuestras noches de calor

Cuando todo terminó horas más tarde, suspiré aliviada, estuve muy cerca de caer en una duda terrible, por mi gran bocaza.

Esa noche en el concierto…

Parados cerca de la entrada, intentando no llamar la atención, ambos con chaqueta y gorro hasta las orejas, esperábamos a Nikki y Jackson, pero no aparecían. Unos veinte minutos después, cuando ya estaba toda la gente dentro del recital, nosotros continuábamos escondidos detrás de una pancarta.

- ¿Estas segura, que dijo que la esperáramos? Yo creo que deberíamos pasar, y esperarlos dentro, ya pasaron muchas chicas y nos miraron más de lo recomendable, yo creo que nos reconocieron.

-Te miraban a ti, mi querido vampiro que estas para morderte- le dije riendo, detrás de mi parka y mi gorro, que estaba segura de que me mantenía bastante oculta de cualquier mirada

Cuando el frio estaba a punto de desprenderme los dientes de las encías, aparecieron Nikki y Jackson corriendo, y pasaron a nuestro lado, sin parar su carrera, mientras se disculpaban a la pasada

-Lo siento chicos, Nikki no se sentía bien, y yo pensé en abortar la misión, pero ella insistió en que no podíamos dejarlos plantados, estuvo media hora encerrada en el baño, perdónenos por favor- nos dijo Jackson juntando sus manos, con una cara llena de vergüenza.

-Tranquilos, aun no parte el show, están tocando los teloneros- les dije para allanar cualquier mala vibra, después de todos no estábamos en condiciones de imponer nada, era una cita de “paz”.

Entramos y nos ubicamos demasiado expuestos para mi gusto, pero eran las ubicaciones que había adquirido Nikki, y no iba ser yo quien pusiera un problema. La música comenzó y media hora más tarde, Robert había ido por unas cervezas, y unas papas fritas, porque no habíamos comido nada antes de salir.

Yo miraba a Nikki que se sentó entre Jackson y nosotros, no podía verle, pero la veía relajada y tranquila, disfrutando en realidad.

De pronto se paró, disculpándose que iba al baño y volvía enseguida, le dije que la acompañaba, pero me dijo que no con la mano, y salió rápidamente del lugar en que estábamos.

Cuando habían transcurrido unos quince minutos, Jackson paso junto a nosotros diciendo que iba a ver como estaba Nikki que se estaba retrasando demasiado, y le preocupaba.

Demoraron mucho, y finalmente Jackson volvió y nos dijo que Nikki estaba vomitando mucho en el baño, y que la llevaría a la clínica, porque estaba muy decaída, quisimos acompañarlo, pero nos dijo que no nos preocupáramos, que la ambulancia que estaba en el recital, ya la estaba trasladando, y que solo nos venia a avisar, que nosotros disfrutáramos de lo que quedaba del show, y mañana le contáramos, ¿qué tal?. Nos dimos un abrazo, y le dijimos que cualquier cosa nos avisara, y le acompañaríamos.

-Ok, ok, solo debe ser un embarazo- Y río a carcajadas de sí mismo.

Nos quedamos allí preocupados, pero disfrutando de lo que restaba del espectáculo, al fin llevábamos mucho queriendo ver a este grupo. Al rato Robert me abrazaba, y sin querer me robo uno que otro beso, sin poder contenerse, ni el ni yo de los arrumacos que nos dábamos, estábamos locamente enamorados.

Antes de terminar el recital salimos, como de costumbre, corriendo, para no toparnos con todo el mundo, alguna que otra reconoció a Robert, y jalándolo de la chaqueta le robaron una que otra selfi.

Llegamos a casa y sin poder llegar a la cama nos sacamos la ropa, y nos besamos desesperadamente cada centímetro de la piel.

Al día siguiente…

A primera hora sonó un teléfono, y mientras iba escuchando el sonido crecer en mi cabeza, sentí que alguien respondió, era el teléfono de Robert

- ¿Cómo dices?, ¿dónde se publicó?, ¡esta en todos los portales de internet!, por dios. - decía Robert en la otra habitación.

- ¿Qué pasa? - me acerque para saber que lo tenía tan exaltado.

- ¡Nos fotografiaron en el concierto!, tienen fotos haciéndonos arrumacos, y besándonos- respondió tapando el auricular

- Pero ¡¿qué dices?! – no podía creer lo que me decía, esto sería un gran problema

- Un teléfono sonó en el cuarto, era el mío

- ¿Aló? -respondí con algo de temor

-Kristen, me acaban de llamar de Summit, para decirme que necesitan juntarse urgente con nosotros, estamos en problemas te lo advierto, me pidieron que fuera con nuestro abogado -era Helen al teléfono

- ¡Diablos!

- ¿Tú sabes por qué? - pregunto inquisidora

-No- mentí

-Pues yo creo que se debe a tus fotos del recital, con Pattinson- ella ya lo sabía

Me quede callada, porque los problemas recién comenzaban, también con ella

- ¡Cuantas veces te dije que no te involucraras con él!, ¡que los contratos que firmas con los estudios son sagrados niña!, que estos tipos manejan millones de dólares, es una industria muy mafiosa, pueden hundirte si se les antoja, por muy famosa que seas hoy, ¿ya viste lo que hicieron con Kim Basinger?, se metió en un juicio con ellos y perdió hasta las pantaletas.

-Helen... – intente que se relajara, pero no dio resultado

- ¡Helen nada!, desobedeciste mis instrucciones y nos pusiste a ambas en un tremendo problema

-No fue algo planeado, solo sucedió Huelen

- ¿Solo sucedió?, ¿esa es tu respuesta?, ¿que eres tú una chiquilla sin voluntad?, ¿un animalito sin discernimiento?, andaaaa, ese tipo te gusto desde el primer minuto que lo viste, ¿no sé qué te gusto más?, si su pésimo gusto para vestir, ¿o su higiene personal?, el tipo te iba a hundir estaba clarísimo, y tú te dejaste arrastrar, como como un barquito de papel, el tipo ese no val...

- ¡Basta!, no te quiero escuchar ni una palabra más, no quiero vuelvas a insultarlo, es el hombre que amo, y lo mejor que me podría haber pasado, ¿escuchaste?

- ¿Qué?, ¡Ah estas enamoradas de ese monigote!, estamos super entonces- dijo escupiendo sarcasmo

-Te lo advierto una palabra más y estas despedida- le dije con los dientes apretados y conteniéndome

Helen sopeso mi amenaza y se calló por unos segundos

- ¿A que hora nos juntamos en Los Ángeles? -pregunto sin decir una impertinencia más, acerca del asunto
-Creo que, a las dos pm, ¿puedes enviarme el ticket?

-Ok, … dile a Pattinson que también vaya con su abogado, que ni le ocurra ir solo con su representante, o nos van a crucifica a todos, no es broma, esta gente esta entrenada para ello.

-Le digo, … gracias Helen- antes que dijera más, ella colgó, yo sabía que estaba furiosa, solo su prudencia la obligo a callar

Me quede mirando el teléfono unos momentos, y cuando termine, Robert seguía hablando con su representante.

Viajamos en distintos horarios para no armar un desastre en el aeropuerto.

En los estudios…

Me hicieron pasar enseguida, una secretaria que estaba algo nerviosa para mi gusto nos recibió una sala con 6 personas, 4 de ellas abogados, y Paul Cass, impecable en su traje Hugo Boss, pero sin corbata, claramente exaltado, porque cuando entramos Helen, mi abogado y yo, nos miró brevemente y volvió a mirar la pantalla de su computador

-Vamos a lo que nos convoca- ordeno, y los cuatro abogados abrieron sus carpetas

Helen hablo en ese momento

- ¿Queremos primero saber porque hemos sido citados? - intentando mostrar cierta entereza, ante la situación.

- ¿De verdad vamos a perder tiempo en esto? - respondió Paul, Sarcástico

-Es necesario, porque aun nadie me aclara la necesidad de esta cita tan urgente- respondió altiva Helen, ella sabía plantarles cara a los problemas

-Ningún problema, linda, … tu representada violo el acuerdo de confidencialidad, por lo que estableceremos nuevas normas, las multas correspondientes, y los pasos a seguir

- ¿De qué acuerdo hablas? - Helen no tenia ni idea de nuestras conversaciones previas en Los Ángeles

-Oh mi dios, eres tu querida la agente menos informada- otra vez Paul escupiendo sarcasmo

Mientras Paul le explicaba los acuerdos a los que llegamos Robert y yo con los estudios meses atrás, Helen se iba transformando en la mujer más sorprendida que yo haya visto

-Entendiendo que ya estas al tanto, quiero decirles que los estudios establecerán una suma de 3 millones de dólares como indemnización, y 5 más como violación al preacuerdo, esto significa un congelamiento en el aumento de su salario, para las próximas dos películas, momento en que nos volveremos a sentar, y evaluaremos el cumplimiento de los acuerdos que tomemos hoy, para barajar próximos pasos.

- ¿Todo esto, porque hoy es publico el romance que ustedes se esforzaron tanto por sugerir? - dijo Helen muy molesta

-Básicamente estaba claro, que NO PODÍAN hacerlo real- dijo impositivo

-Entonces tendremos un juicio aquí, donde no dudaremos en esclarecer las ordenes que teníamos de los estudios, de publicitar un falso romance

-¿Con que pruebas querida?

-Tenemos a Robert, y su representante quien dirá exactamente lo mismo.

Paul no pudo evitar reírse, echándose para atrás en su silla

-El juez no les hará ni caso, ambos están involucrados en la demanda

-Ok, pagaremos- dije de pronto y me pare

-Bien dicho Kristen, alguien aquí con criterio

- ¿Qué haces?, me dijo Helen furiosa en susurro

-Pagaremos, pero no habrá ni una película más, es una decisión tomada, ya lo hablamos con Robert, cuando otros estudios les compren la franquicia continuaremos, eso si Robert se sigue viendo de 17, que sabemos que no será por mucho tiempo- dije y me pare para retirarme- Vamos Helen, aquí no hay nada más para nosotros. Paul Cass solo alcanzo a pararse.

Sali de los estudios a toda velocidad, y Helen detrás mío intentando seguirme el paso

- ¿Espero que sepas lo que haces? - dijo asustada

-Robert dirá lo mismo, tranquila, ellos cederán- le dije mientras esperaba mi taxi

-Adiós- le dije abrazándola, y agradeciéndole al abogado que no tuvo tiempo de abrir la boca, el pobre

- Cuéntame que nos dicen, no creo que tarden mucho en comunicarse- le di un beso en la mejilla y me subí al taxi rumbo al aeropuerto

- ¿Estas llevando tu misma tu carrera, o es idea mía?- dijo una nostálgica Helen

-Para nada, los nuevos términos los negociaras tú, prepárate para pedirles hasta los calzoncillos, tal como lo querías, nos vemos- dije a través de la ventanilla

De vuelta a Vancouver…

Mientras venia de regreso pensaba en los cambios que generaría este nuevo acuerdo, pensaba en Robert, y también pensaba en cómo podía ser que un periódico tan famoso como US Weekly estuviera justo en Vancouver, en ese momento, y en ese recital, era todo muy extraño, de pronto se me ocurrió verificar de quien era el reportaje, … Jake Allen, pero de donde me sonaba ese nombre, me fui pensando todo el camino, y de pronto vino a mí, Jake Allen, fue el primer novio de Nikki, cuando ella era casi una niña, “mi primer hombre”, decía, “me debería haber casado con él”, “somos inseparables hasta el día de hoy”, ¡era el!, claro, todo tenía sentido, el recital, los asientos, su huida, su huida debe haber sido la señal, había sido ella quien nos había montado la trampa, jamás nos perdonó, y con esto esperaba que nos fuéramos al carajo, ¡pero como se podía ser tan falsa!, ¡tan rencorosa!.
Decidí que era momento de enfrentarla y me fui hasta su hotel, ella me escucharía, sí señor.

En el hotel de Nikki…

Golpee un par de veces, y demoro mucho en abrirse la puerta

-Kris, ¿Qué haces aquí? - me dijo una sorprendida Nikki

- ¿Vengo de Los Ángeles, de las oficinas de Summit, por lo de las fotos en el recital, ¿sabes?, quieren jodernos de verdad

-Ah sí, algo me dijo Jackson, que desafortunado, lo siento

- ¿Lo sientes?, ¿de verdad lo sientes? - le dije insinuante

- ¿Qué te pasa?, ¿que insinúas?

- ¿No se?, dímelo tú, ¿cómo te sientes hoy?, ¿sigues igual de enferma que ayer?

-Aun no me siento bien, ¿pero eso que tiene que ver con lo de tus fotos?

-Que Jake Allen, es el autor de las fotos, ¿no es ese amigo entrañable tuyo?, uno que de seguro estuvo dispuesto hacerte el favor de tomar esas fotos, publicarlas, y de pasada ganarse una jugosa suma de dinero.

- ¿No sé de qué hablas?, estas alucinando- me dijo, intentando cerrar la puerta, pero yo ya tenía mi zapatilla cortándole el paso, y la empuje hacia dentro de su cuarto

-¿Como se puede ser tan falsa y rencorosa?

- ¿Falsa?, el diablo vendiendo cruces, la única que nunca dijo la verdad aquí, fuiste tú, ¡mentirosa!, ¡roba novios!

-Nunca te robe nada, ¡¡Robert nunca fue tu novio!!, siempre estuviste en medio, y lo sabes, desde el principio, por eso llenabas mi cabeza de falsos encuentros, y un romance que nunca existió

-Eso te dijo!!, jajaja… ¿cómo puedes ser tan niña?, acaso no te dijo, todas las veces que me encame con él, que se lo que mas le gusta en la cama, y se como hacerlo durar la noche entera,… se como le gusta que me ponga sobre él, y que movimiento de cadera lo vuelve loco, ¿crees que eso se aprende en una noche?

-Se que fue mas que una noche, pero eso no significa que te amo- le dije altiva

-Eso si se que es verdad, él siempre te amo a ti, pero siempre me utilizo a mi para sacarte de su cabeza, ¡fueron meses linda!, ¡meses!, los que estuvimos juntos, conozco a su familia, y soy muy amiga de sus hermanas, me adoran, ¿las conoces?

-Las conoceré, habrá tiempo antes de casarnos– le di ahí donde sabia que le dolía- permaneceremos juntos, y ya no hay motivo para escondernos, todo esto, gracias a ti, y tu forma agazapada de urdir las traiciones.

-Eso lo dice, quien le enviaba mensajes de amor a mi celular, ¿incluso llamadas? - dijo riendo sarcástica, pero sin dar un pie atrás.

- ¿De qué hablas?

-Que supe de tus intenciones, desde que vi las llamadas, y mensajes que se hicieron esa noche que estuvo en Vancover el pobre monigote ese de Angaramo, te fuiste con él, ¿recuerdas?, pero ustedes dos, no pararon de hablar toda la noche y nada menos, que ¡¡A MI CELULAR!!, crees que no reviso mi celular.

-No fui yo, fue Robert quien me llamo desde tu celular, y el motivo fue que lo tenía bloqueado

- ¿Porque hablaste con él?, ¿si lo tenías bloqueado?

-¡¡Porque lo amaba!!, y borracha no pude controlarme, pero cuando lo hice no estaba en mis cabales, de todas formas, te quedaste bien callada, y nunca dijiste nada

- ¿No sabía cómo decirlo?, esperaba que en algún momento, Robert o tú, confesara, pero tuve que descubrirlo yo misma, ¿cómo pudiste Kristen?, éramos amigas, yo te quería- dijo con los ojos llenos de lagrimas

En ese momento sentí, lo mismo que sentí esas ultimas semanas, tenia pena, y me sentía fatal

-Nikki, no pudimos evitarlo, lo intentamos- dije arrepentida

-Bueno, tu romance con el galán de Hollywood, espero los lleve a lo mas alto, … y luego los deje caer, para verlos morir en el cemento cuando se revienten, te lo digo de todo corazón- decía todo esto escupiendo odio

-Siento que tu estrategia de llegar a lo mas alto, de la mano del vampiro de oro de Hollywood fuera fallida, púdrete- dije tomando la manilla de la puerta de su cuarto

-Veremos quien se pudre antes, cuando mi embarazo salga a la luz

- ¿Embarazo?, ese hijo puede ser de cualquiera menos de Robert- le dije dando media vuelta

- ¿Qué te apuestas?

-Te apuesto mis calzones, exhibidos en el paseo de la fama- dije antes de cerrar la puerta de un trancazo, no estaba dispuesta en caer otra vez en sus asquerosas mentiras, desde hoy solo seriamos él y yo contra el mundo.

Meses después descubriría que nunca estuvo embarazada.
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Mi primer capitulo en mucho tiempo,un año y medio, pero esta historia acabara, les apuesto mis calzones, jajaja....
Sobre las fotos, me imagino que todas las recuerdan el concierto de Kings of leon, fue la comprobación que entre ellos, había algo mas que un romance adolescente y casto, ¿o no?






martes, 7 de febrero de 2017

SPA-Atrevida Alice: Cap 7


res amigas…tres deseos secretos…tres oportunidades para hacerlos realidad.

Son tres amigas inseparables que se deleitan compartiendo sus aventuras y secretos.

Pero su última apuesta será la más arriesgada de todas: cada una debe acostarse con cualquier hombre que las otras dos escojan para ella… y luego relatar todos y cada uno de los jugosos detalles.
Capítulo 7

 Adaptación de  K de Krizia
Jasper paseó la mirada por el restaurante en busca de dos caras conocidas, hasta que por fin localizó a Rose y a Bella en un reservado de la esquina. Se abrió paso entre la gente y ocupó el asiento vacío.

—Os agradezco que hayáis aceptado reuniros conmigo.

Rose se encogió de hombros.

—No hay problema. ¿Qué sucede?

—Esperaba que vosotras pudierais decírmelo. ¿Qué le pasa a Alice?

Bella frunció el ceño.

— ¿A qué te refieres?

Él les contó lo sucedido la noche anterior, sintiéndose extrañamente reconfortado al ver que ambas mujeres abrían mucho los ojos.

—Eso no es propio de Alice —declaró Bella.

—No tiene una sola pizca de maldad en el cuerpo —añadió Rose—. ¿Y lo de la apuesta?

Ella jamás te lo soltaría así. De ninguna manera.

— ¿Habéis hablado con ella sobre el fin de semana que pasamos juntos y de si sucedió algo después?

Rose negó con la cabeza.

—Es extraño, pero no ha habido forma de verla, dice que está ocupada. Cosa que es verdaderamente insólito tratándose de ella.

—Creo que nos está evitando. Sabemos que está alterada, dijo que no había dado resultado, pero creímos que se refería a la diferencia de estatus social —Dijo Bella.

— ¿Estatus social? —preguntó Jasper.

—Le preocupaba que vuestro nivel socioeconómico fuera tan distinto —explicó Rose.

Jasper sacudió la cabeza.

—Eso es una estupidez. Ambos lo estuvimos hablando, le hablé de mi procedencia. ¡Por el amor de Dios, le dije que crecí en una granja! Los dos venimos del mismo agujero, de modo que ese no puede ser el motivo.

—En ese caso tienes razón. No puede tratarse de eso —Dijo Rose, dando golpecitos en la mesa con las uñas.

—Quizá tenga algo que ver con ese tipo de tu bufete que estuvo el otro día en su cafetería —sugirió Bella.

Jasper la miró.

— ¿Quién?

—No lo dijo. Sólo que uno de los socios sénior se pasó por allí después de cerrar y que no tenía importancia. Alguien llamado Walters. Creo que fue el lunes.

Y fue la noche del lunes cuando ella le soltó ese pequeño discurso de despedida.

— ¡Ah! Ya lo entiendo.

— ¿Qué? —preguntó Rose.

—Creo que tengo una idea de lo que puede haber pasado.

— ¿Tiene algo que ver con ese hombre? —preguntó Bella.

—Me parece que todo. —Estrechó las manos de Rose y de Bella—. Muchas gracias por la información. Ahora tengo que ir a hablar con una persona y espero que eso aclare las cosas con Alice.

—Hazlo —dijo Rose—. No creo esté muy alegre ahora mismo.

—Yo, desde luego, sé que no soy feliz sin ella. Quiero que vuelva.

—Nos alegra oír eso. —Bella le estrechó la mano.

Jasper salió del restaurante y se metió en su coche intentando reprimir la ira. Lo último que necesitaba era tener un accidente. Hizo un esfuerzo para tranquilizarse mientras conducía, pero le fue condenadamente difícil. Se hacía una muy buena idea de lo que había ocurrido entre Alice y Bob.

Era una verdadera pena que el asesinato fuera ilegal, porque en ese momento era lo único que tenía en mente.

Sabía que Bob estaría todavía en el bufete a pesar de la hora. Bob siempre estaba en el bufete. Mientras subía en el ascensor hasta las oficinas del ático, estuvo inspirando por la nariz y espirando por la boca, antes de ir a buscar a Bob al sitio donde sabía que iba a encontrarlo: en su despacho, trabajando. Debía de tener una esposa comprensiva.

Ni siquiera se molestó en llamar.

—Bob, necesito saber qué es lo que le dijiste a Alice —exigió abriendo la puerta.

Bob se giró en su silla y sonrió.

—Os vi a los dos en el cine la otra noche.

¿Bob estaba allí? Eso explicaba algunas cosas.

—Entiendo. ¿Y?

—Le dije a la señora Brandon que os había visto a los dos y lo que estabais haciendo. Le dije lo que deberías haberle dicho tú: que desapareciera.

Jasper empezó a verlo todo rojo. No recordaba haber estado nunca tan furioso.

Cálmate. No lo mates. Pero lo cierto era que quería hacerlo.

— ¿Qué coño te hizo pensar que tenías derecho a acercarte a ella y decirle nada?

—Tú no ibas a hacerlo y yo haré lo que sea para proteger a esta firma.

Jasper apretó los puños. Estaba deseando darle una paliza a ese bastardo presumido.

—Alice no es ninguna amenaza.

— ¿No? Tenemos una reputación que mantener y entre los socios no puede haber pervertidos sexuales. Me gustas, Jasper. Eres agresivo y te vas a convertir en un socio sénior muy bueno, pero no con esa degenerada al lado.

 Ahora, vas a buscar a una mujer socialmente aceptable, te casarás con ella, y mantendrás relaciones sexuales normales. Y ya no voy a hablar más del tema.

—Tú no puedes dirigir mi vida privada, Bob.

Bob sonrió con satisfacción.

— ¿No? ¿Cuánto crees que va a tardar en hundirse tu carrera profesional una vez que se corra la voz de tu preferencia por el sexo en público?

—No serías capaz de hacer algo así.

Bob levantó una ceja.

— ¿No? Me conoces, Jasper. Haré lo que sea necesario para conseguir lo que quiero. Y lo que quiero es que te conviertas en socio sénior de esta firma. Y sin esa tal Brandon al lado. Si sigues viéndola, una información bastante desagradable sobre ti va a ser del dominio público.

—No puedes demostrarlo.

—No necesito hacerlo. Lo único que se necesita es que cuente lo que vi en ese cine.

Investigando un poco, estoy seguro de que quedarán al descubierto muchos otros secretitos sórdidos sobre ti.

Jasper no podía creerse que estuviera pasando esto.

— ¡Y pensar que te admiraba!

—Me da igual que me admires o no, Jasper. Mientras sigas consiguiendo esos contratos millonarios todos los años, puedes odiarme a muerte. Ahora, si me perdonas, tengo trabajo que hacer.

—Esto no ha terminado, Bob.

Bob curvó los labios en una desagradable sonrisa.

—Sí, hijo, se ha acabado.

Jasper giró en redondo y salió del despacho antes de hacer algo que fuera a lamentar después.

Como partirle la cara de un puñetazo a ese hijo de puta. Mientras bajaba en el ascensor hasta el aparcamiento, se consoló imaginando la nariz destrozada de Bob y los documentos salpicados de sangre. No era igual de gratificante que hacerlo de verdad, pero de momento iba a tener que conformarse con eso.

Bob creía haberse salido con la suya, pero estaba equivocado. Aquello no había terminado.

Ni mucho menos. Puede que creyera que tenía la última palabra, sin embargo Jasper también era un tiburón en esos asuntos y sabía algunas cosas. Cosas que Bob no estaba enterado de que sabía.

Lo único que necesitaba ahora eran las pruebas. Dentro de unos días volvería a entrar en el despacho de Bob, y en esta ocasión, el socio principal de la firma no iba a reírse.

Bob acababa de desafiar al hombre equivocado.

Una semana más tarde Jasper estaba de nuevo en el despacho de Bob con un abultado sobre en la mano. Lo tiró encima del escritorio de Bob.

Bob alzó la vista hacia él.

— ¿Qué es esto?

—Puedes abrirlo si quieres, pero te voy a decir lo que hay dentro. En primer lugar esta mi carta de dimisión con efectos inmediatos. Lo otro es un sobre con fotos tuyas manteniendo sexo oral con tu amante.

Bob se quedó sin respiración.

— ¡Oh, sí, Bob! ¿Creías que no estaba enterado de lo tuyo con Janet? Hace mucho tiempo que conozco tus tres citas semanales con esa mujer. Las fotos son preciosas. Estoy seguro de que a tu esposa le encantaría verlas. O mejor dicho, a su abogado le encantaría saber que existen. Y sí, son sólo copias. Los originales los tengo yo. Quizá debieras ocuparte de tus propias preferencias sexuales en vez de preocuparte de lo que hacen los demás.

Bob abrió el sobre, sacó las fotos y palideció.

—Si dices una sola palabra a alguien sobre mi vida privada, esas fotos llegaran no sólo a tu casa, sino a todos los despachos de abogados de la competencia y a todos los periódicos y publicaciones legales de la ciudad.

 Húndeme y te hundo.

El rostro de Bob pasó del blanco al rojo.

— ¡Asqueroso hijo de puta!

Jack se encogió de hombros.

—Aprendí del mejor, Bob.

—Voy a hacer que te expulsen del colegio de abogados por esto.

Jasper se echó a reír.

—Tú no vas a hacerme nada. Me dejarás en paz y yo te dejaré en paz. Y también vas a dejar tranquila a Alice. —Apoyó las manos en el escritorio de Bob con tanta fuerza que éste retrocedió con el temor reflejado en su cara sudorosa—. Si me entero de que te has acercado a ella, vendré personalmente a darte una paliza. Crecí en una granja, Bob, ¿lo recuerdas?

 No soy un niño blanco, rico e inocente. Puedo ensuciarme las manos si es necesario, y espero que nunca lo olvides. Y sé dónde esconder los cuerpos.

A Bob se le desorbitaron los ojos, pero antes de que pudiera hablar, Jasper se inclinó hacia él y dijo: —Jamás te atrevas a desafiarme otra vez.

Se apartó del escritorio de Bob con intención de irse, pero se detuvo y se volvió.

—Y por cierto, estoy abriendo mi propio bufete que le hará la competencia a esta supuesta firma de primera categoría que tienes. Prepárate Bob, porque estoy a punto de enfrentarme cara a cara contigo. Y francamente, me parece que soy mejor que tú.

Se dio media vuelta y salió de allí, sintiéndose mejor de lo que se había sentido en la última semana.

Un problema solucionado, ahora sólo quedaba otro.

Era hora de ir a ver Alice.

Alice estaba sentada en el porche de su casa, intentando disfrutar de la brisa veraniega impregnada con el aroma de las gardenias del jardín, jugueteando con el bajo del vestido. Sin embargo, por mucho que lo intentara, las cosas que antes solían arrancarle una sonrisa ahora no le proporcionaban ninguna alegría.

Claro que durante la última semana no había sentido alegría por nada.

Desde la noche que echó a Jasper de su casa vivía como un robot, trabajando de día y volviendo a casa de noche para dar vueltas con apatía hasta que llegaba la hora de acostarse, y luego quedarse tumbada contemplando el techo, incapaz de dormir. Ni siquiera quería ver a Bella y a Rose, porque no podía contarles lo que le había hecho a Jasper.

¡Dios, cuánto lo echaba de menos! Lo lloraba como había llorado a Bobby. Aunque sabía que no era lo mismo. Bobby había muerto. Fue su marido, su amigo del alma, el hombre con quien compartió su vida durante años. Jasper había sido una aventura de fin de semana y nada más.

Seguía vivo y ella debía continuar con su vida. Había sido un experimento, una apuesta, un simple coqueteo que no había llegado a nada.

Entonces, ¿por qué dolía tanto? ¿Por qué tenía la sensación de tener un agujero en el estómago, un constante dolor que no acababa nunca?

Porque aunque Jasper y ella sólo habían pasado juntos un fin de semana, aquello llevaba gestándose mucho más tiempo. Su destino era estar juntos y ella había permitido que el imbécil de su jefe decidiera que tenían que romper.

¿Pero qué le pasaba? ¿Tan mala opinión tenía de sí misma que cedía a los dictados de cualquier abogado importante sólo porque éste pensaba que ella no era lo bastante buena para Jasper? ¿Por qué no había confiado en Jasper lo bastante como para al menos contarle lo que le había dicho Bob Walters? ¿Por qué no había dejado que fuera Jasper quien decidiera si ella era adecuada o no para él?
¿Y por qué no podía decidirlo por sí misma? ¿Dónde se habían metido el orgullo, el valor y la decisión que le habían permitido soportar la muerte de Bobby e iniciar un negocio? ¿Por qué no le había plantado cara a Bob Walters? ¿Por qué no le había respondido que sí que era lo suficientemente buena para Jasper?

¡Que le jodieran! O mejor dicho, que se jodiera solo. Eso era lo que estaba mal. Había tomado la decisión equivocada. Había permitido que otra persona decidiera por ella y eso no estaba bien. Tenía que contarle a Jasper la verdad. Y luego tenía que decirle lo que sentía por él. Si después se iba, al menos sabría que había sido sincera.

Se levantó y entró en la casa con intención de coger el teléfono, vacilando tan sólo un instante antes de marcar el número del móvil de Jasper. Él descolgó al primer timbrazo.

— ¿Jasper?

— ¿Alice?

Se le desbocó el corazón al oír el sonido de su voz. ¿Querría hablar con ella?

—Necesito verte.

— ¿Va todo bien?

—Sí. Tengo que explicarte lo de la otra noche. Las cosas que te dije… las razones para hacerlo… es muy difícil hacerlo por teléfono.

— ¿Entonces por qué no me lo cuentas cara a cara?

Ella se volvió en redondo y casi se desmayó al verlo en la entrada de su casa con el teléfono pegado al oído. Colgó.

—Estás aquí.

Él sonrió y se guardó el móvil en el bolsillo.

—En realidad venía a verte.

— ¿Sí? —Se secó el sudor de las manos en el vestido.
—Sí.

— ¿Por qué?

—Porque tengo muchas cosas que decirte. —Entró y cerró la puerta.

Ella se acercó a él.

—Yo también.

— ¿Sí?

—Sí. Es acerca de la noche que te eché de mi casa. Te mentí.

En ese momento sólo los separaban unos centímetros. Ella estuvo a punto de echarse a llorar al inspirar su olor, por lo mucho que había echado de menos su aroma. Quiso extender la mano hacia él, lanzarse a sus brazos, rodearlo con las piernas y olerlo.

— ¿Me mentiste?

—Sí. Uno de los socios principales de tu firma vino a verme y me dijo que no debía verte más. Estaba en el cine la noche que fuimos nosotros. Nos vio y dijo éramos unos pervertidos y que si seguías viéndome podría poner en peligro tu futuro en el bufete.

—Lo sé.

—Luego dijo… ¿Lo sabes?

—Me lo imaginé después de hablar con Rose y con Bella.

— ¿Hablaste con ellas?

—En cuanto me echaste. Sabía que algo no iba bien. No es propio de ti, Alice. Tú no te comportas así.

Él la conocía. La conocía de verdad. Se le llenaron los ojos de lágrimas y parpadeó para contenerlas.

—Lo siento Jasper. Lamento mucho haberte dicho todas esas cosas. Me dolieron tanto como a ti.

Él le puso una mano en la mejilla y ella estuvo a punto de desfallecer ante el calor y el amor que sintió.

—Lo sé cariño. Y también sé que él te hizo daño. Pero ese hijo de puta no volverá a acercarse a ti ni a mí, nunca.

Ella abrió mucho los ojos.

— ¿Qué has hecho?

—He dejado el bufete.

— ¿Cómo? —Le sujetó la mano—. ¿Por qué?

—Porque así no podrán chantajearme. Además, lo que nosotros hacemos no es una perversión, Alice. Es asunto nuestro y de nadie más. No le hace daño a nadie y por supuesto, no afecta a mi forma de trabajar. Por otro lado, Bob Walters lleva cinco años tirándose a su secretaria.

— ¡No!

Jasper asintió.

—Sí, y además tengo fotos que lo demuestran. Esta noche se las he puesto encima de la mesa, después de que me amenazara con hacer públicas mis supuestas perversiones si no me comportaba como es debido y hacía exactamente lo que él decía.

A Alice le temblaban las piernas.

—No puedo creer que te amenazara de esa manera. —Alzó la vista hacia él—. ¿Tienes fotos de él con su secretaria?

Él sonrió de oreja a oreja.

—Desde luego. No volverá a molestarnos jamás. Al menos si quiere conservar todo su dinero y evitar un divorcio desagradable y costoso.
— ¡Oh, Dios! —Se sentía en cierto modo responsable de todo aquello—. Has dejado tu trabajo por mi culpa.

—No, Alice. Lo he dejado porque el socio principal es un idiota. No tiene nada que ver contigo.

—Sí, sí que lo tiene. Es por mí, por lo que hicimos, por lo que hacemos.

— ¡Eh! —La acercó hacia sí, rodeándola con los brazos—. Lo que hacemos es divertido y no hace daño a nadie. Es emocionante, sexualmente estimulante y más ardiente que el infierno.

No tiene nada de malo, de modo que no tienes que avergonzarte ni sonrojarte. Lo que hagan por voluntad propia dos adultos solteros es completamente aceptable.

Ella asintió.

—Tienes razón. De todos modos te has quedado sin trabajo por culpa de esto.

—No es así. Ven conmigo. Tengo que enseñarte algo.

La llevó hasta el centro de la ciudad, aparcó en la calle, y luego recorrieron una corta distancia y entraron en un edificio en construcción. Un modesto complejo de oficinas de cuatro pisos situado muy cerca de su cafetería.

— ¿Dónde vamos? —preguntó ella.

—A mi nueva oficina.

Mientras caminaban por la planta del edificio, hacia el nuevo local, ella arrugó la nariz ante el olor a serrín y pintura. Era un lugar modesto, luminoso y amplio, con un área de recepción y tres despachos.

—Voy a empezar desde abajo, pero espero crecer rápidamente.

—Has creado tu propia empresa.

Él asintió, con una ancha sonrisa.
—Ya tengo dos clientes que se han venido conmigo. He contratado una secretaria y tengo un socio que se incorporará el lunes. Hasta que las oficinas estén terminadas trabajaré desde mi casa, pero oficialmente ya estoy en marcha.

Ella le oprimió la mano.

—Estoy muy orgullosa de ti, Jasper.

—Necesitaba una buena patada en el culo como ésa. No creo que sirva para ser el lacayo de nadie. Desde que tomé la decisión de dejar la firma de abogados y empezar con mi propio bufete he sentido una descarga de adrenalina. Ahora podré hacer las cosas a mi manera. De la manera correcta.

—Y vas a tener mucho éxito.

—Igual que tú, cuando creaste tu propio negocio desde abajo.

Ella se iluminó ante el halago.

—Gracias. Me gustaría pensar que así es.

—Yo lo sé. Y ahora, ¿te gustaría ayudarme a inaugurar mi nuevo bufete?

La brisa agitó las protecciones de plástico contra la madera y Alice sacudió la cabeza.

— ¿Aquí?

—Demonios, sí. Se me ha puesto dura sólo de pensar en hacerte el amor aquí.

A ella se le contrajeron los pezones. Lo había echado de menos a él y a la emoción de tenerlo en su vida. Sin él se sentía vacía. Con él cada día era una aventura.

— ¿Dónde?

Él miró a su alrededor, luego la cogió de la mano y se dirigió al despacho de la esquina.

—En mi despacho. Mientras follamos veremos el centro de la ciudad.

En el rincón había una mesa de trabajo y algunas telas. Jasper las desplegó, las extendió sobre la mesa, y luego se palmeó el pene por encima de los vaqueros.

—Ya la tengo dura por ti, Alice. Necesito metértela ahora mismo.

La urgencia de su voz estimuló el deseo de ella; una ráfaga de aire entró en el lugar y le levantó el vestido. Ella se acercó a la mesa, se tumbó boca abajo y giró la cabeza hacia él.

—Fóllame, Jasper.

Miró al frente y contempló la panorámica de la ciudad, húmeda de expectación al sentir a Jasper a su espalda y oír que se bajaba la cremallera del pantalón. Él le levantó el vestido y ella sintió sus labios ardientes en el hueco de la espalda.

—Que piel tan hermosa, Alice —dijo él—. Se funde bajo mi mano como la más suave de las mieles.

Él le acarició el sexo. Ella gimió y, tal como él había dicho, se derritió sobre su mano a través de las bragas. Él se las bajó, dejando al descubierto el coño, y luego la besó entre las piernas, enterrando allí la boca y desrizándole la lengua en la vagina.

Se le tensaron las piernas mientras él la lamía, pasándole la lengua por el clítoris dilatado. El placer que le daba este hombre era diferente a cualquier otro que ella hubiera experimentado nunca. Prohibido y lascivo, más de lo que nunca se atrevió a desear, la llevó en un viaje salvaje que inflamó sus sentidos, intoxicándola. Cuando estaba al borde del orgasmo, él se detuvo, se incorporó y se inclinó para besarla. Ella lamió su propia humedad en los labios de él, absorbiendo su lengua cuando la penetró desde atrás.

Él le sujetó las muñecas y se movió contra ella mientras Alice contemplaba todos los edificios de oficinas de la ciudad, preguntándose si habría alguien en alguna de las ventanas mirándolos. Se derritió ante la sola idea de que alguien pudiera estar viéndolos.

—Fóllame más fuerte, Jasper.

Él se impulsó profundamente, con tanta fuerza que la mesa se movió de su sitio. Sus testículos chocaban contra el clítoris de ella, acercándola cada vez más al clímax.

—Córrete para mí, Alice —le dijo él al oído, con voz ronca y grave—. Córrete en mi polla.

Se movió contra ella y empezó a frotarle el clítoris. Aquello fue demasiado para Alice. Se clavó las uñas en las palmas de las manos y lanzó un grito de éxtasis, lanzándose contra él y llevándolo a su propio orgasmo. Él se derramó en ella y se introdujo profundamente, gimiendo contra su cuello y clavándole los dientes en la nuca. Ella se estremeció ante la intimidad del gesto.

Ambos estaban sudorosos. Y jadeantes. Cuando Jasper se levantó, el aire refrescó la piel húmeda de Alice. Él la incorporó, le dio la vuelta y la besó en la boca. No fue un beso de pasión, sino uno suave y tierno, cargado de emoción y de un sentimiento que ella esperaba que fuera amor, porque eso era lo que ella expresó al asir sus hombros, manifestando sin palabras lo que sentía por él.

Cuando se separaron, ella apoyó la cabeza en su hombro y permitió que le acariciara la espalda, sintiéndose tan increíblemente completa que no quería moverse, temiendo que el cuento de hadas desapareciera si pronunciaba una sola palabra.

— ¿Crees que alguna vez haremos el amor en una cama?

Ella resopló. Levantó la cabeza y sonrió.

—No lo sé. Supongo que podríamos intentarlo.

Él la cogió de la mano y se dirigieron a la escalera.

—Desde luego sería una novedad.

—Tendré que pensarlo. No estoy segura de estar preparada todavía para algo tan retorcido.

Él se rió mientras se dirigían a la calle.

—Tienes razón, deberíamos tomárnoslo con calma. Volveremos a empezar en el porche e iremos entrando.

Al pasar por la cafetería, Alice se detuvo, lo miró a él, luego a la tienda y de nuevo a él, levantando una ceja.

—Bueno, todavía no hemos bautizado como Dios manda tu cafetería —dijo él.


Ella sonrió de oreja a oreja y buscó las llaves.
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Y ya solo nos queda el epilogo de "Atrevida Alice", para que se acaben estas tres historias, que nos han mantenido al filo entre el calor máximo y nuestro lugar soñado.
Espero que lo disfrutaran, gracias Krizia!!!