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domingo, 9 de marzo de 2014

Detras de los ojos azules- Capitulo 12


Descubrir que la muerte gusta de ti, siempre será peligroso. Aceptar ser su confidente, puede ser peor. Porque la verdad de las novelas, usualmente, no es como se cuenta en el papel.


Elise, enamorada de la vida y deslumbrada por quien menos debía, descubrirá su propia historia en los ojos transparentes que la encontraron sin buscarla.


Oportunidades y elecciones. Recuerdos y miedos. Ambos, Muerte y Elise, revivirán lo que no creyeron pudiera darse. El cambio de las decisiones, no quiere decir que todo saldrá bien esta vez.

No hay finales felices, sólo finales, que a veces… Pueden continuar eternamente.




HISTORIAS

Original de Sissy

Era la hora de la cena cuando el timbre de la puerta sonó. Elise,  su madre y todos estaban yendo y viniendo de la cocina para recoger la mesa y limpiar. Franco se ofreció a abrir pensando fuese uno de sus amigos, pero para su sorpresa un alto y atractivo extraño parado en el pórtico le saludó mientras se presentaba y preguntaba por Elise Reynaud identificándose como Edward Cullen, su… Amigo. 

Franco le dejó esperando en la entrada mientras que a voz de cuello llamaba a su hermana y Edward sonreía torcidamente ante la falta de discreción del chico. En la cocina, Elise palideció de impresión al oír claramente el nombre que menos esperaba  sonar en su propia casa. En un segundo tomó el trapo de encima de la estufa y con manos aún húmedas salió en dirección de la puerta mientras su madre sonreía con satisfacción a su padre. El novio estaba ahí. ¡Perfecto!, parecieron decirse el uno al otro en silencio y entre ambos terminaron prontamente los trastes para alistarse para la presentación.

Elise llegó casi al instante a recibirle con el corazón latiéndole desbocado en el pecho. Edward sonrió ampliamente al verla llegar con la melena roja volando tras de ella y feliz se entregó al beso que ella le dio mientras se refugiaba contra su pecho.

-¡Volviste!

Él sólo sonrió tremendamente complacido de la cálida bienvenida. ¡Qué magnífico se sentía tenerla entre sus brazos de nuevo!

-No soy nada si no cumplo mis promesas Elise. Aquí estoy para ti, si aún me quieres a tu lado.

Ella obvió por la alegría en su corazón el mensaje oculto en sus palabras y sólo se conmovió más.

-Tonto… Te quiero… Conmigo.

-Elise…

Ella lo interrumpió, aún efervescente por la llegada de quien temía no volver a ver.

-Tu padre… ¿Lo encontraste?

Edward sonrió satisfecho al recordar la estadía en la casa paterna y todo lo que vivió ahí.

-Carlisle es un padre generoso Elise. Siempre tuvo fe en que yo volvería y dejó rastros sobre su paradero para que  pudiera encontrarles.

Elise elevó una ceja desconcertada por la expresión de Edward. Las ideas que había acallado desde aquél horrorífico sueño hicieron sonar una campana bastante nítida en su raciocinio.

-¿Y…? ¿Cómo fue todo? ¿Estás bien?

Edward se conmovió ante la preocupación de ella. Parecía que nada más importaba ahí y con más fuerza se alegró de sus hallazgos.

-Sí. Fue, mejor de lo que me merezco. Al parecer, mi hermana menor presintió mi llegada y todos estaban sumamente emocionados.

-¿Hermana? No sabía que tenías una hermana.

-Hay mucho que no te he contado Elise. Tengo, una familia. Dos hermanas y dos hermanos.

-Oh. Todos ellos… ¿Son, como tú?

El vampiro entrecerró los ojos levemente. Al parecer Elise había hecho su tarea, pero le preocupaba no acertar a saber si ella comprendía cabalmente la realidad. Suspiró apenas, buscando el modo de contestar. No más mentiras, decidió.

-Sí Elise. Toda mi familia lo es.

La chica pestañeó dudosa de lo que estaban hablando. ¿No era eso una locura?

No hubo tiempo de seguir charlando cuando una voz femenina los interrumpió urgiendo a Elise a recordar el lugar donde se encontraban.

-Elli, ¿no vas a pasar a tu amigo?

Edward se recompuso al acto, con tiempo suficiente para enderezar su garbo al momento en que Sylvia Reynaud alcanzaba el quicio, sonriente.

-Buenas noches Sra. Reynaud. Mi nombre es Edward Cullen. Soy amigo de Elise.

-Sí, sé quién eres Edward. Me alegra conocerte al fin. ¿Pasas?

Elise le miró inquieta, los temores de su pesadilla le miraron cizañosos para ser aplastados por una sonrisa muy similar la suya.

Sylvia Reynaud miró sorprendida y levemente embobada al chico que le agradecía  mientras le devolvía la sonrisa al entrar a la casa. Elise no había exagerado al llamar “guapo” al muchacho. De hecho, se había quedado corta. En realidad parecía sacado de una fantasía femenina que gustara de hombres altos, pálidos y definidos; con la capacidad de cortarle el aliento apenas te otorgan una sonrisa misteriosa. ¡Con razón su hija había caído enamorada del príncipe encantado que le había salvado la vida!

Edward pudo sentir el escrutinio y lo aguantó con humor; a fin de cuentas, eran “los padres”. El Sr. Reynaud fue amable también, pero más reacio. Eso le agradó al vampiro. Luego de una breve presentación y sentados al comedor, le fue evidente que Elise había heredado la belleza y alegría de su madre y la fuerza y sensibilidad de su padre. Franco era exactamente como se lo había descrito ella, un adolescente en pleno, pero dado a la familia. El ambiente que percibía era definitivamente agradable por encima de la curiosidad y la sorpresa.

Elise se sentía nerviosa como cría llevando a casa al primer novio cuando sus padres comenzaron a bombardear a Edward con preguntas. Él, pacientemente contestó a todas ellas, platicando sobre asuntos que la misma Elise desconocía como la peculiar familia adoptiva de la que formaba parte, extendiéndose en admiración hacia su padre Carlisle por su gran piedad y rectitud.

Elise escuchó tan interesada como sus progenitores el cómo Carlisle, médico de su madre, le había adoptado a petición suya en el lecho de muerte y posteriormente, a otros cuatro muchachos junto a su esposa, Esme, construyendo una muy especial  familia en la juventud de ambos.

Cuando su padre interrogó sobre el viaje a Edward, éste le respondió que aún no estaba seguro si podría realizarlo debido a circunstancias de salud de una de sus hermanas, lo cual dejó pasmada a Elise quien buscó interrogarle infructuosamente con la mirada, teniendo que conformarse con lo que escuchaba respecto a lo excelente profesional que Carlisle era y lo bien atendida que estaba.

Karl Reynaud, que no era fácil de convencer, encontró importante esa respuesta al comprender que quizá y aún con el chico ahí presente, su hija aún podría quedarse sin compañero para semejante travesía y redobló el interrogatorio.

Edward expuso sus esperanzas de que todo resultara prontamente para bien ya que él tampoco quería saber a Elise sola al otro lado del mundo; y lo dijo con tal convicción, que no dejó duda respecto a su interés por Elise.

Sylvia encontró fascinante al muchacho y se sintió complacida de que su hija se hubiese enamorado de alguien tan aparentemente maduro, a pesar de conocer parcialmente él como una relación fallida le destrozó la vida. Esperaba de verdad que ambos fuesen el uno para el otro, porque parecía un buen hombre.

Elise por su parte se sentía peculiarmente  feliz al ver a Edward desenvolverse con soltura y soportar la inspección paterna con suma facilidad. Eso era bueno. Además, el que él estuviera ahí y que decidiera compartir tanto sobre su vida privada con sus padres lo hacía percibirse más cercano a ella. ¿Acaso estaba su herida sanando? ¿Era por ello que había sucedido lo que había sucedido entre ellos la otra noche? ¿Estaba libre de Isabella?

Elise parecía haberse olvidado por completo de lo que sucedía consigo misma al soñar con las posibilidades de un futuro con Edward, similar a lo que lo hacía su madre y de repente, lo miró con mucho amor.

-¿Qué edad tienes Edward? –quiso saber la madre de ella.-

El aludido rió con levedad, aquella era una buena pregunta.

-Soy mayor de lo que aparento Sylvia. De hecho terminé ya la carrera de medicina, sólo que opté por no continuarla a cabalidad, hubo algunos eventos que me hicieron desistir de hacerlo en su momento.

-¿Medicina cómo tu padre? ¡Bien! Entonces supongo tendrás unos veintisiete o veintiséis años, ¿no?

-Sí, así es.

-¿Y piensas retomarla dónde la dejaste, Edward? –Preguntó Karl.-

-No lo sé aún. Hay algunas cosas que tengo que considerar para ello.

-Oh, bueno… Espero puedas hacerlo, ya invertiste mucho tiempo en ello, sería una pena que lo dejaras truncado.

-Sí… Aún tengo las puertas de Dartmouth abiertas… Espero lo sigan estando si es que puedo regresar más adelante…

La noche siguió amena, y poco más de una hora después finalizó el interrogatorio. Cuando llegó el momento de despedirse, los Reynaud insistieron en que Edward se quedara en casa, pero él se negó rotundamente afirmando que ya estaba hospedado en un hotel agradable a la par que agradecía el gesto.

-En realidad he venido brevemente, aún debo regresar lo más pronto posible pero quería ver a Elise en persona para hablar algunas cosas. ¿Les importaría si salimos un rato?

-¡Oh, no! ¡Por supuesto que no!

En el interior del auto, Elise miró interrogante a Edward.

-¿A dónde vamos?

El vampiro la miró nervioso, el momento había llegado.

-A un lugar privado, donde podamos hablar solos. Un lugar donde te sientas cómoda.

Elise elevó las cejas dudosa, meditando sobre la petición.

-El Parque Jefferson, nadie va de noche ahí.

-Vamos.

El trayecto lo hicieron casi en silencio, meditando cada uno calladamente sobre lo que iba a acontecer. Luego de estacionarse en un lugar iluminado, procedieron a andar por el sendero de ejercicio, pasando de largo los juegos infantiles y adentrándose hacia el corazón del mismo.

-¿Cómo estas Elise?

Ella sonrió torcidamente ante el cuestionamiento.

-Creo que esa es una pregunta muy amplia Edward, ¿a qué de todo te refieres? –le dijo con una risilla.

-Sí, supongo que tienes razón; me refería a ti, a tu salud.

-Oh. Estoy bien de momento Edward, el agotamiento está mejorando. Voy al corriente riguroso de mis medicamentos y suplementos y por ahora estoy estable. Más adelante, llegará un punto en el que ya no pueda con esto pero mientras tanto, he decidido que si me voy a ir, va a ser bajo mis términos. El viaje sigue en pie hasta que tenga que volver a casa definitivamente.

Edward arqueó una ceja ante la determinación de ella. Qué valiente chiquilla, pensó de nuevo. ¿Aceptaría ella el planteamiento?

-Y… ¿Es verdad lo de tu hermana Edward?

-No Elise. Nadie está enfermo, era sólo una historia que tuve que contarles a tus padres.
-¡Cómo! ¿Mentiste? –Soltó ella con inseguridad en la voz.-

-Sólo en eso, lo demás, es prácticamente verdad. Excepto que la historia tiene matices muy particulares, quizá luego haya tiempo de contártelos todos, pero dependerá de ti Elise.

Ella lo miró desconcertada mientras Edward suspiraba profundamente. Se hallaban ya bastante alejados del punto de inicio y con una rápida inspección, sólo detectó un par de latidos a suficiente distancia como para mantener una charla segura de oídos ajenos e inconvenientes. Luego de verificar el resto del entorno, simplemente se detuvo con Elise imitándolo.

-Elise. Antes de irme, te pedí hicieras algo por mí.

Ella se mordió el labio, nerviosa, mientras asentía con la cabeza. El temido anciano se asomó velozmente a su cabeza para desaparecer tan rápidamente como lo hizo.

-Entonces… ¿Lo sabes ya? ¿Sabes que soy?

-Edward… Es que es demasiado absurdo, demasiado, imposible para ser real.

-Elise, has visto cómo me muevo, sabes que no puedo asomarme de día…

-Edward… No lo sé, tuve un sueño pero, yo… -No supo porqué, pero en vez de concretar esa espeluznante e incómodo razonamiento, repentinamente desvió por completo el rumbo de los pensamientos dando paso a una duda que la asaltó repentinamente.-… Me gustaría conocer la historia de Bella, su verdadera historia.

La petición tomó por sorpresa al vampiro. Él había procurado mantener a raya ya el fantasma de su amada por respeto a Elise y ahora era ella misma quien la invocaba.
-¿Qué quieres saber?

-¿De qué murió ella?

Edward suspiró y miró hacia abajo por un instante, para luego elevar su mirada y dejarla perderse en los recuerdos.

-Fue una neumonía, no había suficientes recursos médicos en aquella época y lugar, y ella… Perdió la batalla.

El pálido hombre, tragó una saliva innecesaria para aclarar su garganta antes de responder.-Cincuenta y tres años, Elise.

La aludida respingó sorprendida, no esperaba eso.

-¿Y tú…? ¿Cuándo la conociste?

-Cuando ella tenía diecisiete.

Elise trataba de ajustar sus pensamientos a la información que recibía, ¡aquello era una locura!

-¿Y entonces…? ¿Por qué? ¿Cómo?

-Lo que te conté fue tal y como lo narré. Ella y yo vivimos como marido y mujer por una década Elise, hasta que las añoranzas de Isabella se hicieron demasiado evidentes y pesadas para poder cargar con ellas.

-¿No era feliz?

-Se sentía incompleta. Bella deseaba mucho ser madre y eso, fue otra cosa más que yo no podía darle.

-¿Pero cómo?

-Nosotros, -e hizo énfasis en esa palabra- no tenemos descendencia de esa manera Elise. No estoy vivo en realidad…

La chica pelirroja dejó de respirar varios segundos hasta que su corazón se rebeló ante la falta de oxígeno con un latir violento en su cuello,  provocándole un mareo antes de normalizarse.

-¿Qué edad tienes, Edward? Me refiero a tu verdadera edad.

-Tenía diecisiete años cuando morí Elise, nací en 1758, y estaba agonizando cuando Carlisle me encontró. Formaba parte de un grupo de jóvenes e impetuosos reclutas sin mucho entrenamiento en medio de la guerra de independencia contra la corona, un verdadero problema. Cuando el ejército británico arribó al territorio, dimos cuartel por varios días, pero finalmente tuvimos que retroceder. Entre toda esa vorágine se perdieron muchas vidas. Carlisle, como médico, hacía lo que podía para ayudar a los heridos, pero en mi caso… Mi madre quedó atrapada en la querella contra los Casacas Rojas; fue masacrada junto con muchos otros inocentes. Carlisle la encontró aún con vida y supongo que ella fue muy persuasiva con él antes de morir porque él  me buscó e hizo lo único que podía hacer por mí dadas las circunstancias.

Elise le escuchaba congelada visualizando por momentos la narración con largas colinas de llenas de humo y cuerpos inertes en un periodo crucial de la historia americana. Después, le fue muy sencillo cuadrar los suaves modales y la tenacidad de Edward en un uniforme antiguo. Un joven soldado pálido, de mejillas arreboladas, dispuesto a todo por proteger lo que él creía justo.

-¿Carlisle te… Hizo esto?

-Él me salvó a su modo, Elise. Aunque ciertamente, por un tiempo no estuve muy feliz al respecto.

-Edward… Entonces… ¿Tú, él…? ¿Toda una familia de…?

La tensión en los músculos del duro cuerpo era más mental que real. Estaba al borde y cayendo sin remedio.

-Sí.

-Edward… ¿Mis padres, mi familia…? ¿Alguna vez he estado yo en peligro…?

-No. Jamás. –Respondió categórico.- Elise, te hice una promesa aquella noche en el Rêve, ¿recuerdas?

-¿Los hombres que me asaltaron…?

-Me encargué de ellos, sí.

-¡Edward!

-Elise, debían mucho más de lo que tú piensas. Eran asesinos. No estoy orgulloso de haber sido su ejecutor, pero sí estoy en paz con la idea de que nadie más va a ser lastimado o asesinado por ellos.

-¿Bebes sangre humana? ¿Es por eso que nunca comes conmigo?

-Ya no lo hago, Elise. ESA, fue la enseñanza mayor de Carlisle. Mi familia, bueno, somos algo así como vegetarianos. Sólo nos alimentamos de animales.

-¡Isabella! ¿Ella, lo sabía?

-Sí. Lo descubrió por sí misma. Y no le importó. Aquello casi me enloqueció, ella debió haber salido huyendo lo más lejos posible de mi. Se lo dije muchas veces, pero siempre me acalló con su ternura.

-Pero dices que murió. ¿Estuviste con ella hasta el final?

-No Elise… Ella… Ella me rogaba la convirtiera, no quería que la muerte nos separara jamás; pero yo me negué. No podía hacerle eso a su alma…

Edward miró significativamente a la pelirroja. Contarle toda la verdad sobre Isabella era ayudarla a entender también lo que le iba a ofrecer.

-Ella, Bella, aceptó por un tiempo vivir así conmigo como mi mujer; pero el paso de los años fue dejando su marca y mientras que ella envejecía de a poco, yo me veía igual. En un punto tuvimos que empezar a mentir al respecto ante la sociedad y fingir que éramos Tía y sobrino… Nos mudábamos constantemente para evitar sospechas y por todo ello y con el paso del tiempo, ella empezó a presionar de nuevo. Además, estaban sus sueños…

Edward sonrió ensimismado ante los recuerdos buenos y malos apareciendo en su cabeza.

- Isabella tenía sueños muy vívidos y tendía a hablar dormida. Era fascinante escucharla mientras velaba su descanso, hasta que comenzó a llorar así, adormecida; clamando por un niño cuya imagen la visitaba constantemente. De día ella mentía, afirmaba que no le importaba no ser madre, que todo lo que quería era a mí, pero su subconsciente opinaba distinto.

La narración se interrumpió por un momento, con una marcada pausa que demostraba dolor y añoranza.

-Un día, tomé la decisión de que no debía imponerle mi egoísmo más a Bella. Teníamos poco de habernos asentado en el pequeño poblado de Port Angels, cuando todo empezó a caer por su propio peso. Hubo un joven indio, de la tribu de los Quileutes, que se prendó de Isabella y creyendo en la fachada de que éramos hermano y hermana, comenzó a cortejarla para mi desagrado. Era un buen hombre, decente; algo arrebatado pero bienintencionado. Se llamaba Jacob  Black, descendiente directo del Jefe Black.  Luego de estudiarle lo suficiente decidí que él podría cuidar de Isabella, incluso con su vida de ser  necesario. Así que un día, abandoné cruelmente a Bella haciéndole creer que ella no era ya conveniente para mí, que había envejecido y que yo nunca la iba a convertirla; dándole a entender que repudiaba su lenta agonía humana.

Elise se vio inmersa en la trama del pasado de Edward creyéndose invisible testigo de ese devastador momento para una simple mortal, enamorada de un ser imposible.

-Pero si tú aún la amas… ¡¿Cómo pudiste?!

-Matando a mi corazón por segunda vez, Elise. La dejé en un prado cerca de nuestro hogar, donde cayó en llanto luego de su infructuosa búsqueda cuando desaparecí de su vista. Uno de los indios rastreadores la encontró y luego de muchos meses, Jacob Black encontró el camino hacia su corazón.

-¿Estuviste cerca de Bella todo el tiempo, verdad?

-Sí, jamás me fui; pero nunca más me presenté ante ella. Sabía que si volvía a su lado le rogaría todos los días de su vida por su perdón y sabía que ella me acogería de nuevo; pero no podía imponérselo. Isabella tenía derecho a vivir, a florecer en la maternidad, a ver amaneceres con un hombre a su lado y yo… Le dejé ese espacio a Jacob.

-¿Se casó con él? 
                                                    
-Sí. Casi tres años después de mi partida, Bella daba a luz a su primera hija, Marie Renné. Una hermosa criatura de piel nívea, cabello marrón como  ella y con los ojos negros de su padre. Más adelante vinieron otros cuatro niños, el tercero falleció poco después del año de edad y antes del nacimiento de su última bebé. 

-¿Ella nunca te descubrió?
                                            
-Supongo que intuía que yo estaba cerca, porque algunas veces la atrapé mirando justo en mi dirección, pero nunca dijo nada. Yo me encargué de que su familia siempre estuviese protegida porque era una época muy difícil para que una mujer blanca estuviese casada con un nativo. Así que siempre persuadí de un modo u otro a los dueños de las madererías a que emplearan y prodigaran a Jacob Black sin que él se enterase.

-Debe haber sido muy difícil para ti mirarla solo de lejos Edward, amándola como lo hacías.

-Lo fue, pero también me hacía feliz verla llena de niños a su alrededor. Su alegría fue la mía.

-Ella te olvidó…

-No.

El aludido la miró apenado luego de contestar.

-Cuando supe que Isabella estaba irremediablemente enferma me presenté ante ella lleno de vergüenza, esperando su repudio por mi cobardía de casi treinta años atrás; pero Bella no me azotó con su desprecio. Ella sí me dijo que odió el que no la hubiese dejado decidir, que no hubiese confiado en ella; pero también me dijo que amó mucho a Jacob y que no podía imaginar una vida sin la familia que tuvo con él. Para ese entonces ella tenía ya dos nietos y uno más estaba pronto a llegar, lamentaba saber que no iba a conocerlo pero también aceptaba que ya no había nada más por hacer. Me dio su perdón antes de morir pero me pidió que nunca olvidara lo que le hice pasar, me hizo prometer que lo grabaría en mi pétrea memoria y que dedujera lo que estuvo mal.

Edward se encogió, verdaderamente lastimado por ese recuerdo. 
             
-¡Deseé tanto poder llorar Elise! Secos sollozos salían de mi garganta cuando Bella fallecía. No tienes idea lo terrible que fue no poder estar a su lado en su último respiro. Yo no tenía ningún derecho y su familia, todo. Mi único consuelo fue que la enterraron en un cementerio indio y no en suelo consagrado. De no ser por eso, no habría podido visitar su tumba durante todos estos años….

Él la miraba con mucho dolor bajo el peso de la confidencia, pero Elise le observaba aturdida.

-Entonces, es verdad… Edward. Eres, un vampiro.

Edward le miró inseguro, pero qué más daba ya. Le había confesado que era un monstruo y aún había  más por decir.


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¡Uy! ¡Aquí viene lo complicado! Descubrir que eres confidente de la muerte, no es sencillo… Saber como mujer que te usaron, es una traición en el alma. Vamos a ver como logro desenredar la madeja para contar la historia que imaginé una noche.

Punto y aparte. Por favor, díganme qué les pareció la historia de Edward y Bella. ¿Les hizo ver otro espectro en las posibilidades de nuestro querido Twilight? Sé que me basé en aquello que leí en Midnight Sun, donde Edward afirmaba que de no haber muerto seguramente se hubiera enlistado en el ejército, sólo que aquí es en la Guerra de Independencia Americana de 1774.

Un beso a todas y, ¡me muero por saber de sus opiniones respecto a la trama!

Cariños: Sissy

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No hay melodía hoy. Tardé mucho en escribirle y la inspiración se me fue demasiadas veces.

14 comentarios:

Sissy dijo...

Me encanta ser la primera aquí, porque así le doy seguimiento a todos sus comentarios en mi Mail.
Bueno, pues más claro jo lo pude dejar. La historia empieza a alejarse de Twilight y se viene la de Elise.
Como siempre, procuraré darle seguimiento a sus dudas sí tienen algunas.
Espero sus palabras chicas!
Buen fin a todas!
Cariños: Sissy

sarita celeste barrios barrios de morales dijo...

estuvo lindisimo no esperaba esa historia y me encanto me entristeció un poco como debió a ver sufrido edward en ese entonces pero contarle todo a alise lo va liberar de un gran peso y estaré con ansias de esperar esa parte.... que le dirá alise lo perdonara eso depende que como se lo diga edward... pero yo creo que si cuando una mujer esta enamorada perdona... estuvo genial tu cap

Lorena dijo...

Sissy!!! el capitulo estubo buenisimo. Me parecio muy triste como finalizo la historia de Edward y Bella, pero al menos ella tuvo una hermosa familia y el tiene otra oportunidad de ser feliz con Elise, ojala ella acepte ser su compañera para siempre!!!! Muchos besos de Argentina!!!!

isabel montes dijo...

Wow Sissy esto es algo totalmente genial y diferente, digamos que esta era la idea de Edward inicialmente en twinling acompañar a Bella hasta su vejes y dejarla hacer una familia de ser necesario, es muy bueno ver una version de la historia asi como tu la estas plasmando, solo que ahora yo opino que Edward ya no debe dejar escapar la felicidad al lado de Elise finalmente si el no interviene ella morirá irremediablemente ella reune los requisitos para ser convertida esta al borde de la muerte asi como los convertidos por carlisle...
Esta es mi humilde opinion sin embargo se que le vas a dar el desarrollo adecuado a la historia y que te vas a lucir.
Que mas puedo decir ? que me dejaste con ganas de mas... asi que hare acopio de la paciencia para saber lo que el proximo cap trae sobre esta fascinante historia.
Nunca sobra decir que te felicito y que te animo a que sigas dandole rienda suelta a ese magnifico talento del que eres dueña.
Un gran abrazo ...
Isabella black

Anónimo dijo...

Preciosa la historia que cuenta Edward y bastante triste. Nos deja con mas dudas de si convertirá a Elise o no tal y como hizo con Bella.Me encanta la forma de describir los gestos y forma de ser de Edward,de verdad me lo imagine parado en la puerta con esa maravillosa sonrisa.Saludos a todas desde España

Anónimo dijo...

SISSY....ME SALISTE DEBIENDO PRIMERO COMO QUE SIN MUSICA...DOS MUY CORTO(OH SOY MUY ANSIOSA?)PERO LA HISTORIA GENIAL...NARRAS LA PERSONALIDAD DE EDWARD DE UNA MANERA TAN FIEN..ME ENCANTO....TODO EL HILO ARGUMENTAL MUY COHERENTE ...YA SABES QU TE ADMIRO Y ME ENCANTAN TUS HISTORIAS...ESTARE ESPERANDO EL NUEVO CAPITULO...BESOS CHICAS...Y COKA GRACIAS POR PUBLICAR....LIZZZ......MEXICO

Laura dijo...

Sissy mis respetos me gusto mucho el capitulo y mas dificil de leer x la historia de Bella y Edward....me gusto saber q paso enre ellos,y fue de una epoca totalmente diferente a la q creiamos y mas q Bella se caso con Jacob y tuvo hijos,todo eso para Edward fue dificil xq él la amó y la dejo x el bien de ella para q hiciera su sueño realidad en ser madre....aunq Bella siempre supo q Edward la cuidaba nunca le quiso hablar con eso me dejo un poco desconsertada xq nunca hablo con él,seguro fue xq seria dficil para ellos 2...y parace q todavia falta mucho x contar x parte de Edward!!!!...
gracias Sissy!!!!!

May May dijo...

Sissy, ps que te puedo decir, simplemente me gusto mucho la forma como combinaste tu inspiracion con Twilight. Me encanto la parte de "Tengo mas años de los que aparento"... jaja si supieran los papas de Elise y como Edward se sacrifico para que Isabella pudiese tener hijos casandose con Jacob y como los ayudo desde las sombras... definitivamente me encantooo y la parte cuando regreso a despedirse de ella en su lecho de muerte! Casi lloro T_T y como de costumbre espero el siguiente capituloooo no tardeeeees...!!!

Anónimo dijo...

Hola sissy te escribo x primera vez sos fabulosa cuando leo lo que escribis es como que me meto en la historia y los estoy mirando a ellos en vivo y directo .te felicito segui asi ; espero con ansias el siguiente capitulo. Gracias Coco por tu magnifico blog. Besos de argentina. Silvia

Bell.mary dijo...

Hola nena hasta ahorita tuve tiempo para comentarte lo leí ayer pero al ultimo ya no me dio tiempo de comentar....
Antes que nada dejame decirte que como siempre tu capitulo estuvo muy bueno, me gusto muchísimo conocer por Edward mismo toda la historia que compartió con Bella sin duda que necesitó de mucha fuerza y amor hacia Bella para dejarla y darle la oportunidad de tener una vida plena con una familia, a pesar de estar sufriendo muchísimo por estar lejos de ella como siempre antepuso la felicidad de los demás, creo que fue muy acertado de parte de ella decirle que viera la decisión que había tomado para que comprendiera en que había fallado, esto sin duda le ayudo en la relación que tiene con Elisse porque así dejara que ella decida por si misma el futuro que quiere....
Ahora nos toca esperar para ver que decide Elipse después de hablar ya sin secretos y de considerar lo que el tiene que proponerle....se viene la historia de Elisse....emocionada por conocer mas de esta singular pareja ... haber que les depara el futuro.....
Gracias nena tu historia cada día mejor, muy interesante de esas historias que se te hace poco lo que lees, queremos mas y mas...soy adicta a tía historias...
Besos mi querida Sissy

maty dijo...

hola sissy, k puedo decirte?? me encanto, poder conoser la historia de edward y bella, es triste pero me da gusto que no fue trajika bella fue feliz y cumplio uno de sus mas grande sueños, y edward bueno el no se llevo la mejor parte pero siempre lo hemos sabido si bella es feliz el es feliz... y ademas hoy su historia puede cambiar junto a elise.... k emocion ya quiero leer el proximo k pasara cuando le proponga convertirla y por ende que se kede con el... ai k padre yo no lo pensaba 2 veces jajaja asi k espero k elise tampoco jajaja aaaa y k nervios conocer a los suegro jajaj aun k edward es un amor asi k ni se mortifico jajaja lo adoraron jajaja

como siempre mis felicitaciones sissy cada capitulo es unico y espectacular, esta historia me tiene atrapada asi k ya ansio el proximo jajja saludos y cuidate mucho aaaa y coka gracias por publicar :D

saludos
maty

althena dijo...

Holiss!! Sissy impresionante como siempre el cap!! poder leer la historia de Bella y Edward y como a pesar que fueron felices por un tiempo el la dejo ser feliz al formar una familia con Jacob que era lo que ella queria y como Edward por verla feliz la se hizo a un lado pero siempre la protegio a ella y a su familia!!! ya quiero ver la reaccion de Elise!! se que a ella saber que Edward la tenia cerca por el recuerdo de Bella no le hara mucha gracia pero tambien vera que el se enamoro de ella!!!! ya kiero leer como sigue kissitos!!! gracias Sissy por compartir tu hermosa historia y a Coka por publicarla!!!

krizia cullen dijo...

Hola Sissy. Por fin sabemos que pasó con Bella.
Algo parecido a lo que explicas es lo que yo ya sospechaba. Pero no por imaginármelo ha sido necesario para la trama.
Cada vez me gusta más esta madurez de Edward de admitir sus errores aunque fueran por su amor a Bella.
Es lógico que tuvieras que cambiar los años donde transcurren las dos historias, si no no se hubieran podido dar las dos situaciones.
¿Conoceremos a los hijos de Bella y Jacob?
Lise tiene mucho que saber sobre Edward y decisiones que tomar.
El recuerdo del Twilight alternativo sigue muy fuerte en Edward.
Aunque sea pasado para Edward siempre influirá en la actualidad de su relación con Lise y la familia de ella.
Veremos como continúan todas las incógnitas abiertas en la historia.
Besos amiga. Continua inspirándote en tu música favorita.

Anónimo dijo...

ESTA INCREIBLE EL CAPITULO SISSY!!!

ME ENCANTO QUE HICIERAS QUE CUADRARA LA HISTORIA Y VER EL CAMBIO QUE HABRÍA HECHO EN LOS ACONTECIMIENTOS DE NUESTRO AMADO CREPÚSCULO!!!

ME TIENES EN UN SUSPENSO! CUANDO SALDRÁ EL SIGUIENTE CAPITULO???

NO NOS HAGAS SUFRIR MUCHO HERMOSISIMA SISSY!!!

PERO TAMPOCO TE QUEREMOS PRESIONAR!!

SABREMOS ESPERAR!!!

CUÍDATE MUCHO!! BENDICIONES!!
SALUDITOS SISSY!

ATTE: NANCY QUINTERO (SONORA, MEXICO)