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viernes, 2 de agosto de 2013

Nuestra Luna de Miel- Capitulo 3



La aventura de Isla Esme desde el punta de vista de Edward, sin tapujos, sin pena, solo amor puro.
Ojo: Todos los personajes y nombres le pertencen a Stephani Meyer, aunque en las noches Jacob es mio en el día Edward, y tambien me presta a Ian, a Jared y a Gabe... para los fines de semana... ahhh

¡¡Maldita Meyer, porque haces hombres tan irresistibles!!




Parte 03

Original de Kokoro Black

Decir que quería morirme era poco…

Si por mi hubiera sido, me hubiera arrancado los ojos en compensación a lo que le había hecho a mi amada esposa.

¿Cómo había sido tan idiota como para dejarme convencer de esta locura?

¿Cómo había sido tan estúpido y no darme cuenta de lo que hacía?

Lo peor de todo… es que había disfrutado tanto probarla. Tocarla. Penetrarla. Y por lo tanto la culpa me arremetía por partida doble.

Volví a contemplar los cardenales que destellaban en su hermosa piel desnuda. Apreté los dientes de tan solo imaginar cuanto le había dolido mientras yo disfrutaba y me agasajaba con su cuerpo. La magnificencia de nuestro amor estaba marcada… así como su piel.

Maldito vampiro egoísta.

Maldito desconsiderado.

Maldito Monstruo.

Jamás en la vida había estado tan decepcionado de mi mismo. Quizás era lo más parecido a lo que sentía cuando la había abandonado aquellas fechas después de su cumpleaños.

Se removió en mi pecho y no pude evitar pensar en la gravedad de sus heridas.

¿Me odiaría?

Resoplé frustrado y recargué mi cabeza en la cabecera de la cama. Solo quería desaparecer de la faz de la tierra y nunca más volver a hacerle daño a mi Bella.

Volví a enfocarme en ella. El sol la iluminaba de cierta forma que la hacía ver más hermosa de lo que siempre había sido… pero esos cardenales… esos malditos cardenales eran la prueba de mi salvajería y de mi inconsciencia.

Sentí a Bella removerse y su respiración cambio la cadencia, aun tenía sus ojos cerrados, pero estaba despierta. No pude evitar que mis dedos caminaran por su espalda. Era mi forma de decirle… "lo siento… estoy contigo"
Ella de repente apretó sus brazos sobre mi cuello intentando acercarse a mí. Pero no sabía que decirle. Solo le permití a mis dedos seguir su camino en su espalda, mientras intentaba ver que reacción tendría ella.

Escuché gruñir a su estomago y sonrió contra mi piel.

¿Sonrió?

-¿Qué es lo chistoso? –pregunté acariciando su espalda. Mi voz fue seria y profunda. No podía evitarlo… estaba demasiado enfadado conmigo mismo.

Su estomago volvió a gruñir y ella volvió a reírse.

-No se puede escapar de ser humana por mucho tiempo.-

Tensé mi mandíbula. Esa era una verdad muy acertada. Bella era una humana… una frágil y dulce humana. Y yo… un maldito y desconsiderado vampiro que se había aprovechado de su cuerpo mortal y la había lastimado. Jamás debía haberla hecho mía. Bella no se merecía eso…

Abrió los ojos. No sé que vio en mí que de inmediato se colocó en un codo y me observó de cerca. Yo… no tuve el valor de verla a los ojos, así que había desviado mi mirada hacia el dosel de la cama. No podía enfrentarla. No podía enfrentar su enojo o indiferencia… Yo la había lastimado y ella estaba en su derecho de odiarme… yo mismo lo hacía.

-Edward.- dijo mi nombre con voz descompuesta. -¿Qué es esto? ¿Qué pasa?

¿Cómo que, que pasaba? ¿Acaso se estaba burlando de mí? ¿O es solo que no quería hacerme sentir mal?

-¿Tienes que preguntarlo? -Mi voz salió cargada de sarcasmo.

Vi su ceño tensarse mientras meditaba. Su cara mostró mil y un facciones que no supe interpretar. Ese fue uno de los momentos que mas odie que fuera la única persona capaz de mantenerme fuera de su mente. Parecía realmente confundida y un poco asustada. Pasé mi gélido dedo por las líneas de expresión de su frente.

-¿En qué piensas?

-Estas molesto. No lo entiendo. ¿Acaso hice…?

Su voz se quedo inconclusa en el aire. No entendía su actitud. Lo más probable es que ella quería protegerme diciéndome que no estaba muy lastimada, o fingiendo que no lo estaba. La miré escrutándola detenidamente.

-¿Qué tan lastimada estas, Bella? Dime la verdad. No trates de minimizarlo.

-¿Lastimada? – repitió en voz alta y expresiva.

Levanté una ceja, mis labios formaron una pequeña línea mientras observaba como se estiraba, tensaba y flexionaba y en ese momento, su rostro pareció reflejar molestia…

-¿Por qué sacaste esa conclusión? Nunca he estado mejor de lo que estoy ahora.

¿Por qué me hacia eso?

¿Por qué me defendía de mi monstruosidad cuando debía de ser yo quien la defendiese?

¿No se daba cuenta que disminuyendo la gravedad del problema me lastimaba aun mas?

-Detén esto. –ordené ya molesto. No era justo que Bella aun en esas condiciones tratara de salvarme.

-¿Detener qué?

-Deja de actuar como si no fuera el monstruo que accedió a esto.

-Edward.- susurró con su rostro realmente encolerizado. –Nunca digas eso de nuevo.

Odiaba cada uno de los signos de mis salvajería impregnados en su piel… pero más me odiaba a mí por ser el demonio que se los marcara.

-Mírate, Bella. Y luego me dices si no soy un monstruo.

Su rostro sorprendido obedeció. Las plumas que aun estaban en su piel empezaron a caer cuando sacudió su cabeza confundida.

-¿Por qué estoy cubierta en plumas?

Exhalé impacientemente.

-Mordí una almohada. O dos. Pero eso no es de lo que hablo.

-¿Mordiste una almohada? ¿Por qué?

La imagen de mi cuerpo embistiéndola sin piedad mientras destrozaba las almohadas, hizo que mi deseo por ella regresara… ¿era acaso un enfermo?

-¡Mira Bella! – exclamé en un intento desesperado de borrar la escena de mi mente. Tomé su mano delicadamente y la estiré. –Mira eso – musité mientras le mostraba los moretones incrustados en su brazo.

Sus ojos se abrieron incrédulos.

Ahora es cuando miraba los resultados de la locura de mezclar nuestras pasiones para hacerla una sola. Así como nuestros cuerpos lo habían sido…

Bella siguió el rastro de los cardenales hasta sus hombros y sobre las costillas. Hundió un dedo sobre un moretón, y desapareció solo para verlo resurgir de nuevo. Ella realmente parecía confundida y solo para que quedase más claro coloqué mi mano sobre los moretones de su brazo, uno a la vez, uniendo mis gélidos dedos en los patrones…

-Oh…- fue todo lo que pudo expresar. Eran mis dedos marcados en su cremosa piel.

Era mi monstruosidad materializada y hecha realidad. Ella no decía nada. Si hubiese podido llorar, juro que ese hubiera sido un buen momento. Sentía un nudo en la garganta y podría jurar que mi cuerpo temblaba.

-Lo siento tanto, Bella – Susurré mientras ella seguía contemplando los moretones. –Sabía bien que esto pasaría. No debí… - poseerte, hacerte mía, disfrutarte, y más palabras incoherentes y poco sutiles se veían a mi mente. Debía ser cuidadoso en mi habla. –Estoy más apenado de lo que podría expresar.

No había nada que pudiera decirle que pudiera reparar o recompensar lo que le había hecho.

Puse un brazo sobre mi cara y me quedé completamente serio y perdido en mi dolor.
¿Cómo podía volver a verla después de eso?

No era merecedor de su amor. No era merecedor de su compasión. No me bastaba con el hecho de que había herido su corazón el día que le mentí diciéndole que no era lo suficientemente buena para mí, no me bastaba que en poco tiempo me robaría su alma, sino que además la había herido físicamente.

El único insuficientemente bueno era yo. Yo no era bueno para Bella…

No lo era. Pero la amaba demasiado como para dejarla ir…

Tomó mi brazo y seguí inmóvil. Trató de quitarlo de la cara, pero estaba demasiado avergonzado como para mirarla de nuevo.

-Edward.

Inmóvil.

Muerto… como lo que era.

-Lo siento tanto, Edward. Estoy… ni siquiera puedo decírtelo. Estoy tan feliz. Eso no es suficiente. No te molestes. No lo hagas. Estoy realmente b-

-No digas la palabra "bien"-. Mi voz era fría como hielo. ¿Por qué me torturaba minimizando mi pecado? ¿Por qué siempre la frágil humana terminaba salvándome a mí de mis errores? Necesitaba que me reclamara, que me dijera lo vil y sucio que era… necesitaba una mirada acusatoria y después una redención gustosa de mi parte para el perdón. -Si valoras mi salud, no digas que estás bien-

-Pero lo estoy - susurró

-Bella – solté casi como un chillido. –No.

-No. ¡No tú, Edward!.

Bella sonó realmente molesta y me desconcertó. Eso era lo que buscaba, que se enojara y me reclamara, pero realmente me perturbó. Moví mi brazo y mi mirada la escrutó sin disimulo.

-No lo arruines- dijo casi rogando. –Estoy. Muy. Feliz.

-Ya lo he arruinado - murmuré

-¡Deja eso!- ordenó

Mis dientes chocaron con furia.

-¡Ugh!- gruñó. - ¿Por qué no es posible que leas mi mente? ¡Es muy inconveniente ser una muda mental!

Mis ojos se estrecharon un poco, anonadado por su extraña confesión. Normalmente Bella se regodeaba por ser la única fuera de mi mente.

-Eso es nuevo. Te encanta que no sea capaz de leer tu mente.

-No hoy.

La miré fijamente. Realmente me intrigaba que hubiese cambiado de parecer en ese aspecto. -¿Por qué?

Soltó sus manos claramente frustrada. Sus palmas cayeron contra mi pecho con un golpe seco.

-¡Porque todo este berrinche sería innecesario si pudieras ver cómo me siento ahora! O hace 5 minutos. Estaba muy feliz. Total y completamente fuera de este mundo. Ahora… bueno, estoy muy enojada.

-Deberías estarlo.

-Pues lo estoy. ¿Te hace sentir mejor?

Exhalé.

-No, no creo que haya nada que me haga sentir mejor.

-Eso- dijo casi bufando. - Eso es por lo que estoy molesta. Estás matando mi alegría, Edward.

Rodeé los ojos y sacudí la cabeza.

Mi Bella podía ser muy terca y obstinada. Incluso más de lo que debería de serlo para su propio bien.

Tomó una bocanada de aire.

-Sabíamos que iba a ser difícil. Pensé que ya lo sabías. Y entonces… bueno, fue mucho más fácil de lo que pensé. Y esto no es nada. - Señaló con sus dedos sobre su brazo. -Creo que para ser la primera vez, sin saber que nos esperaba, lo hicimos increíble. Con un poco de práctica –

¿Practica?

¿De qué rayos estaba hablando? ¿Volver a… tenerla? ¿Volver a sentirla? ¿Volver a palpar su piel fundida en la mía? ¿Volver a probar su inigualable sabor? ¿Volver a perder el control y lastimarla.

No, gracias.

La miré sin concebir lo que acababa de escuchar. ¿Ella esperaba salir en peores condiciones? ¿Acaso estaba loca en proponerme hacerle el amor esperando casi morir en el intento?

-¿Saberlo? ¿Esperabas esto Bella? ¿Pensabas que te lastimaría? ¿Pensabas que sería peor? ¿Consideras este experimento un triunfo porque puedes caminar aún? Sin huesos rotos. ¿Eso significa una victoria?
Empecé a soltar todo mi enojo y frustración. Al imaginarme a mi dulce esposa rezando internamente por no terminar estrujada o muerta mientras yo excitado la estocaba sin merced.

Cuando lo dije todo, me obligué a normalizar mi respiración. No podía ser duro con ella, era inconsciente y caprichosa… pero me amaba y sabía que lo había hecho por amor.

- No sé que esperaba… pero definitivamente no creí que fuera tan … tan… tan increíble como fue.- Su voz fue un susurró y bajó la mirada apenada. - Quiero decir, no sé cómo fue para ti, pero eso fue para mí.

Estoy seguro que de estar vivo, mi corazón estuviera latiendo frenético. Se miraba tan dulce y tan mujer a la vez. Tan mía…

Yo preocupado por sus heridas… y ella preocupada por si había gozado. Nunca dejaría de sorprenderme. Levanté su mandíbula.

-¿Es eso de lo que estás preocupada?- pregunté entre dientes. -¿Que no haya disfrutado?
Siguió privándome de su hermosa mirada.

-Sé que no es lo mismo. No eres humano. Solo trataba de explicarte que, para un humano, bueno, no puedo imaginar que la vida pueda dar algo mejor que esto.

Me quedé callado por un largo rato, hasta que finalmente, se animó a verme.

Bella creía que yo no había disfrutado. Creía que había sido una mal noche…

Si tan solo supiera que jamás me había sentido más pleno y más satisfecho en mi existencia.

Me estaba portando como un verdadero tonto. No quería arruinarle la luna de miel a mi esposa.

-Parece que tengo muchas cosas de las cuales disculparme- fruncí el ceño. -Nunca creí que pensarías que todo esto que siento significa que anoche no fue… bueno, la mejor noche de mi existencia. Pero no quería pensarlo así, no cuando tú fuiste…

- ¿De verdad? ¿La mejor de tu vida?- preguntó apenada y sonriendo.

Por todos los cielos… esa mujer era mi perdición. Moría de ganas de estrecharla en mis brazos y "comerla" a besos. Pero había cosas que aclarar.

Tomé su cara entre mis gélidas manos, aún pensativo.

-Hablé con Carlisle después de que tú y yo hicimos el pacto, esperando en que pudiera ayudarme. Por supuesto, me advirtió que podía ser muy peligroso para ti- Recordé claramente como había abordado el tema: susurrando y con la pena dibujada en mi rostro. Carlisle no había más que sonreído de manera comprensiva y un tanto picarona. En realidad, sus palabras habían sido las que me habían dado el valor para animarme hacerlo.

-No te niego que será muy peligroso Edward. Tu bien sabes que puede haber un resultado fatal… pero creo en ti hijo. Sé que harás lo que esté en tus fuerzas y fuera de ellas por cumplirle a Bella y por hacer ese momento perfecto y especial para ustedes.

-¿Cómo puedes saber que lo hare bien?

-Porque te conozco, Edward. Y creo en ti, así como sé que Bella cree en ti. No te preocupes tanto, solo confía en ti mismo y todo saldrá bien.

Pero no había sido así. No lo había hecho bien. Había decepcionado a mi padre y a mi esposa en la misma noche. No era un individuo confiable. No merecía su fe y confianza.
-El tenía fé en mí. Fé que no merezco.

Bella quiso protestar, y puse mis dedos sobre sus suaves y carnosos labios para silenciarla. Aun no habia terminado…

-También le pregunté que debería esperar. No sabía cómo sería para mí… yo siendo vampiro. - Sonreí levemente. -Carlisle me dijo que era algo muy poderoso, como nada en el mundo. Me dijo que el amor físico era algo que no debía tomar a la ligera. Con nuestros raros cambios de temperamento, emociones fuertes pueden alterarnos de forma permanente. Pero me dijo también que no necesitaba preocuparme por esa parte… tu ya me habías cambiado completamente.- No puede evitar sonreír ante la idea de recordar como había sido mi vida antes de Bella y ahora que era parte de ella. Como había sido "yo" antes… y como era ahora... un tonto y feliz vampiro enamorado y sucumbido ante los encantos de su mortal esposa.

-Hablé con mis hermanos también. Ellos me dijeron que era un gran placer. Detrás únicamente de tomar sangre humana.- Pero mis hermanos estaban equivocados… hacer el amor con Bella había sido el placer más intenso que podía haber sentido jamás. Tan solo recordar sus piernas enredadas en mi cadera, su pecho subiendo y bajando descompasado mientras probaba su piel y me hundía en su gloria… No. No había comparación. Ni la sangre de mi Tua cantante… que casualmente era mi esposa, me había provocado un éxtasis así. La prueba más contundente era que había podido detenerme de comer su sangre… pero no pude detenerme de reclamarla mía entre embistes y caricias. -Pero yo he probado tu sangre, y no existe sangre más potente que eso… No creo que estén equivocados, realmente. Solo que es diferente para nosotros. Algo más-

-Fue más. Lo fue todo-

-Eso no cambia el hecho de que estuvo mal. Aún cuando sea posible que te sientas así-
-¿Qué significa eso? ¿Crees que estoy inventando todo? ¿Por qué?

-Para calmar mí culpa. No puedo ignorar la evidencia Bella. O tu historia, cuando antes ya has hecho cosas para hacerme sentir mejor.

Tomó mi mentón y me acercó a sus labios. Tuve que luchar contra el impulso de besarla y tumbarla para hacerla mía de nuevo. -Escúchame Edward Cullen. No estoy inventando nada por ti, ¿de acuerdo? Ni siquiera sabía que tenía que haber una razón para hacerte sentir mejor hasta que empezaste a ser miserable. Nunca he estado más feliz en mi vida. No estuve así de feliz cuando decidiste que me amabas más de lo que deseabas matarme, o la primer mañana cuando desperté y estabas ahí esperando por mí…. Ni cuando escuché tu voz en el salón de ballet –

Me estremecí ante el recuerdo del maldito James, que casi me arrebataba al amor de mi vida. ¿Cuánto había faltado para que hubiese ocurrido una tragedia?

– o cuando dijiste "acepto" y me dí cuenta que de alguna forma te tendría para siempre. Esos son recuerdos felices, y esto es mejor que cualquiera de ellos. Así que acostúmbrate.- Completó para que mi atención regresara entorno a ella y sus palabras.
Su ceño estaba fruncido y el puchero en su boca era sumamente dulce y sexy.

Toqué la línea entre sus cejas.

-Te estoy haciendo infeliz ahora. No quiero que sea así.

-Entonces no seas infeliz. Es lo único que está mal aquí-
Mis ojos se entrecerraron. Era cierto… el único idiota aquí era yo arruinándole el día a mi Bella. Ya solo me quedaba compensarla… amándola y tratando de enmendar mis errores. Tomé un gran respiro y asentí.

-Tienes razón. El pasado, es pasado y no puedo hacer nada para cambiarlo. No tiene sentido dejar que mi mal humor te amargue la vida. Hare lo posible por hacerte feliz ahora.

Examinó mi rostro con desconfianza, y le correspondí con una sonrisa serena.
-¿Lo que sea que me haga feliz?

Su estómago rugió al mismo tiempo que preguntaba.

-Tienes hambre – salí ágilmente de la cama, dejando un camino de plumas a mi paso.

-Entonces, ¿por qué exactamente decidiste destruir las almohadas de Esme? -Preguntó, sentándose y sacudiendo plumas de su cabello.

Para cuando ella estaba preguntando yo ya tenía unos pantalones y estaba parado en la puerta, acomodando mi cabello, quitando las plumas.

Malditas plumas delatoras.

-No sé si decidí hacer algo anoche- murmuré -Simplemente fuimos afortunados de que hayan sido las almohadas y no tu- Si tan solo supiera lo cerca que estuvo de que en vez de almohadas hubiese sido su cuello. Inhalé profundamente y sacudí la cabeza. Por lo menos había sido fuerte y las únicas víctimas de asesinato habían sido las lujosas almohadas de Esme… lo cual me recordó que tenía que cómprale un par nuevo.

Bella salió de la cama y se estiró de nuevo. El horror se hizo presente ante mí. Su cuerpo amoratado me mostró lo imbécil que había sido la noche anterior. Y lo peor fue que mi cuerpo respondió ante su figura desnuda y comencé a excitarme…

Me enfadé conmigo mismo y carraspeé dándome la vuelta con los puños cerrados.

-¿Luzco tan mal?- preguntó.

No me volví. No quería que se diera cuenta de lo que sentía en ese momento. Jamás me perdonaría por marcarla de esa manera… y por desearla cuando no debía de ser así. Por lo menos hasta que fuese inmortal.

La escuché caminar, probablemente había ido al baño. Me quede de espaldas en el marco de la puerta hasta que la escuche gruñir.

Mi respiración se descompuso… quizás los resultados de mi incompetencia estaban dando los resultados fatales que tanto temía. Asustado corrí a su lado para encontrarla mirándose en el espejo.

-¿Bella?

-Nunca podré quitarme esto del cabello- Apuntó hacia su cabeza y comenzó a jalonear las plumas.

Bella se estaba tomando esto como un juego. Yo venía asustado y ella solo se quejaba de su apariencia.

-Deberías preocuparte por tu cabello- me quejé al ver como lo tironeaba al tratar de sacarse las plumas. En instantes yo estaba retirando las plumas en su lugar.

-¿Cómo te contuviste de reírte? Me veo ridícula- 
Y ella seguía burlándose de la situación. Quise sonreírle y tratar de llevarle la corriente. Pero me fue imposible. No encontraba la gracia en nada de eso. No hallaba la gracia en ver plumas esparcidas, ya que si cerraba los ojos podía imaginarme su sangre derramada en vez de las plumas.

-No va a funcionar- Suspiró después de un minutos -Está enredado. Tendré que lavarlo- Y se dío la vuelta, colocando sus brazos en mi cintura. -¿Quieres ayudarme?

¿Qué no había escuchado lo que le había dicho?

Recordar la escena en la ducha removió todo dentro de mí. Sentí mi gélida piel hirviendo. Sus gemidos seguían latentes en mi boca y era un recuerdo tan lúcido que mi sexo parecía querer tomar vida por sí solo.

-Mejor buscaré comida para ti -Dije con voz calmada, y gentilmente me desprendí de sus brazos. No quería que se diera cuenta de que necesitaba huir de ahí. Sus encantos y coqueteos eran más que sensuales… eran condenadamente sexys. La amaba y la deseaba, pero no la tocaría de nuevo, no mientras siguiera siendo frágil. No la lastimaría otra vez.
Hui como un cobarde a la cocina y decidí hacerle el desayuno. Busqué en el refrigerador que había llenado exclusivamente para Bella y me concentré en cocinarle un omelet. No podía ser tan difícil, contaba con una buena memoria de todas las veces que había visto a Bella. Además había revisado varias recetas en una página de cocina en internet.

Después de algunos minutos se apareció con un vestido blanco que cubría la mayoría de los moretones. Agradecí internamente, y no solo por no ver las marcas, si no porque ver su piel desnuda me traería recuerdos que difícilmente podría reprimir.

El Omelet estaba listo y tenía una buena apariencia. Escuché a su estomago rezongar y no pude evitar sonreír.

-Aquí está- dije con una sonrisa en la cara y coloqué el plato en una pequeña mesa.
Se sentó en una de las sillas de metal y la vi ansiosa ante la comida.

Bella era humana y necesitaba alimentarse bien. Tenía que reponer fuerzas por lo ocurrido la noche anterior.

-No te estoy alimentando bien.

Bella estaba comiendo felizmente, tragó y me sonrió.

-Estaba dormida, y esto está realmente bueno, por cierto. Impresionante viniendo de alguien que no come.
-Food Network. –Vendita página de internet. Sonreí de esa forma que sabia a ella le gustaba. –Por cierto, le pedí a unas personas que vinieran a limpiar la cocina. Por primera vez en este lugar. Creo que les pediré que limpien las plumas también- A partir de ese día odiaría la palabra "Plumas". Solo de mencionarla, ya estaba rememorando la noche de pasión con mi frágil esposa.

Bella comió todo lo que había cocinado y si que había sido bastante.

-Gracias –dijo y se recostó sobre la mesa para besarme. Le respondí ansioso de probarla, pero temiendo tentar mi autocontrol la aleje rápidamente.

Su rostro cambió y apretó sus dientes.

-¿No me volverás a tocarme mientras estemos aquí verdad?

Traté de hacerme el desentendido y le sonreí tocando y acariciando su rostro, contradiciéndola.

Ella colocó toda su cara en la palma de mi mano.

-Sabes que esto no es lo que me refiero.

Suspiré y dejé caer mi mano.

-Lo sé. Y estás en lo cierto.- me detuve para levantar su mentón ligeramente. Solo hasta que vi sus hermosos ojos marrones tomé el valor para hacer lo correcto. -No haré el amor contigo hasta que te hayas transformado. No volveré a lastimarte.



Hola a todos… a petición de muchos decidí hacer completa la estadía en Isla Esme… Lamento que no haya lemmon este capi… pero creí importante no comerme todo lo que sintió Edward al ver a su amor herido. Me disculpo por haber postergado tanto este capítulo. Pero la verdad es que no me nacía escribirlo, me disculpo y prometo no tardarme tanto con el siguiente… jojojo
¿Aullidos para esta lobita Alpha?

Koko

8 comentarios:

sol dijo...

Hola como estas ? La verdad es k soy nueva en esto.no lei los libros de crepusculo,solo lei sol de media noche.cuando termine de leerlo queria saber el punto de vista de edward sobre toda la historia y lo estoy consiguiendo gracias alexa cullen...por lo k entiendo es tu amiga y al ver k tus publicaciones son mas recientes k las de ella elegi dirigirme a vos para saber pk ella tarda tanto en publicar los capitulos y si tiene pensado terminar conflicto eterno y comenzar amor eterno...perdon por mi ansiedad pero vi las 5 peliculas en 2 dias y lei sol de media noche y todo lo k escribio alexa en 2 dias tambien..desde ya agradezco por tu respuesta....y seguramente pronto esperare ansiosa de tus capitulos ya k hoy los empiezo a leer y seguramente tardare 2 o 3 dias en terminar.....lo se soy muy ansiosa pero me enamore de esta historia...gracias...saludo desde argentina....sol

paloma lacon dijo...

koko, el capitulo esta muy bueno. Realmente siento como si edward hubiera sentido todo eso en la luna de miel. Has plasmado sus pensamientos supeer bien asique te felicitoo de verdad! estare atenta para el siguiente capitulo!

Sissy dijo...

Qué agradable me resulta releer esta historia! La recuerdo con un sentimiento especial, porque fue también de los primeros fics que leí en español sobre la Saga. Estaba yo novata en todo esto y sedienta por más como muchas. Ya había logrado conseguir -con mucho esfuerzo y gracias a contactos en USA- el Midnight Sun en PDF; y lo completé con el trabajo de Alexa para luego empastarlo por triplicado y regalárselo a las amigas que me metieron en la historia en primer lugar.
Es en verdad, un trabajo excelente el de Kokoro, completando la psiquis de Edward, tal y como la sentía yo en aquella época.
Cariños: Sissy

nora garcia dijo...

GRACIAS Y MAS GRACIAS,ES CASI LO Q ME HE IMAGINADO PERO MUCHO MEJOR !!!!!!!!! BESOS !!!!!!!!

Heidi Alarcon dijo...

gracias por el capitulo, es agradable revivir esos momentos en los que te desvelabas con tal de leer y leer la saga... saludos!!!

Vanessa De Leon Perez dijo...

Genia koko como siempre valió la pena la espera. Ya me lo estaba imaginado y no soy tan buena. Tú y alexa son grandes escritoras
deberían hacer algo de uds. Animecen yo se los compraria encantada ya que la verdad son muy buenas. Tendría que ser algo de vampiros ya que es lo mejor que existe. En ficción.

cari dijo...

esta hermoso me encanta ssber lo q ed sintió me encanta leer todo gracias x el hermoso cap cuídate nos leemos escribes hermoso bye ♥

Bell.mary dijo...

Excelente capitulo, yo creo que todas las seguidoras de la saga siempre quisimos saber todo lo que sintio Edward y gracias a Kokoro y atraves de esta historia podemos hacer nuestro sueño realidad, disfrutando de esta maravillosa historia y de poder revivir toda esa locura por la saga.....
Gracias Kokoro por compartirla y gracias a Coka por publicarla
..Besos chicas