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lunes, 21 de marzo de 2016

Recuperando la Eternidad- Capitulo 7

Los Volturi pondrán en predicamentos a la familia Black Cullen. ¿Qué tendrá que
hacer Jake para proteger lo que más ama ahora que es humano? Secuela de Contigo en el
alba.
Disclaimer: La mayoria de los personajes le pertenecen a S. Meyer los que no... son mios.

El segundo adiós.

Jacob

Mi vida se había ido al retrete en un abrir y cerrar de ojos. Mi Nessie no era la misma desde su regreso. Había hecho e intentado todo a mi alcance parta hacerla sonreír y olvidar lo que había pasado. Pero era como si ella se negara a cooperar. Él acabose fue cuando discutimos sobre su mortalidad... yo quiero que ella sea ella, que no reniegue de su naturaleza por intentar humanizarse para estar a mi lado. No soportaría verla sufrir por culpa de la sed... otra vez.

Llegar a casa y mirar la cena fría sobre la mesa y ver el resto de las velas hizo que se
estremeciera mi corazón. Mi Nessie había preparado un momento especial entre nosotros,
agradecí en silencio el haberme quedado solo en el taller... ahogando mis penas en una botella de vodka. ¿Por qué había tomado? Sencillo, necesitaba coraje para lo que estaba a punto de hacer.

El nudo en la garganta que quemaba como probablemente a Nessie le había quemado la sed, me impidió gemir de dolor. Limpié la lágrima traicionera que se deslizó por mi mejilla y subí las escaleras. Revisé las habitaciones de los niños, estaban vacías.

Me dirigí a nuestra habitación. Estaba más que aterrado... estaba muerto de miedo.
¿Cómo rayos dejaría ir a la mujer que más adoraba en el mundo? ¿Cómo abandonar a mi luz y mi razón de existir?

Me tambaleé adolorido, un dolor tan hondo y profundo que no podía ni ponerle un nombre en específico. Simplemente dolor.

Tenía que ser fuerte... por Nessie. Ella está desagusto y no es feliz a mi lado. No podía forzarla a seguir al lado de un simple mortal. Ella es demasiado para mí. Nessie merece ser ella misma sin limitaciones de ningún tipo. Si sangre es lo que necesita... sangre es lo que siempre debería de tener.

Abrí la puerta de la recamara temblando por dentro. Estaba acostada. No tenía idea si se
encontraba dormida o despierta pero atiné por preguntar por los niños. Enseguida contesto que no estaban...

Sí. Era mejor que los niños no escuchasen nada de lo que esta noche le iba a decir a su
madre. Me reclamó porque estaba ebrio, y de hecho no estaba completamente ebrio, digamos que simplemente estaba "mareado". Fui al baño a mojarme el rostro y despejarme un poco las ideas. Tenía que tener la cabeza fría para la sarta de estupideces que estaba próximo a decir.

Me puse tan nervioso que empecé a sudar como puerco. Argumente calor y me quité la
camiseta. Casi me vuelvo loco cuando la escuché gemir suavemente y se mordió el labio. 

Me atreví a contemplarla con detenimiento y poco faltó para que empezara a jadear y corriera a quitarle las sabanas. Traía un sexy camisón que se había probado solo una vez de lo incitador que era. Nessie argumentaba que no necesitaba darme más cuerda de la que ya tenía por naturaleza... y tenia razón. La pudiera ver en un saco de patatas y aun así mi mujer me excitaría.

Ya no se que más dijimos pero la hermosa mujer que estaba en la cama se colocó de rodillas mostrándome todos los retazos de su piel desnuda. Sentí volverme loco.

Me insinuó que quería pasar la noche conmigo y maldita sea juro que me fue casi imposible
rechazar esa invitación. Pero acopié fuerzas de hasta la mugre de los esquineros y le dije que no era una buena idea.

No quería revivir la experiencia de hacerle el amor y saber que sería la última vez... no era tan fuerte. Hipócrita.

Era una soberano idiota.

Mi razón me decía que no, que saldríamos muy lastimados si accedía a su piel. Pero mi cuerpo ya estaba reaccionando por sí solo. Acortando la distancia de nuestros cuerpos. Desesperado por una caricia y algún gemido de su boca.

Me puse al pie de la cama y la contemplé a los ojos. ¿De qué servía hacerme el idiota si sabía que sólo una palabra suya bastaría para sucumbirme y hacerme caer en sus brazos? Inhalé fuerte y llené mis pulmones de su singular esencia. La amaba con cada una de las partes de mi cuerpo... y había una parte en especial que la extrañaba y estaba diciendo presente.

Ella se percató de ello y sonrió pícaramente. Gruñí con voz ronca y gateé sobre la cama para alcanzarla. Tomé su brazo casi con coraje y la jalé estampándola en mi pecho. Sus pezones estaban extendidos y ansiosos por una lamida. La boca se me hizo agua. Alcé mi mano para apretar uno de sus perfectos pechos y el gemido que me regaló fue sublime.

No... no podía hacerle el amor para después dejarla ir. No podía... tenía que huir de ahí.

-Nessie... no...

Su mano tapó mis labios.

-Lo siento mucho Jake... lamento mi comportamiento. Lamento lo que te hice... pero te
necesito, te lo ruego, tómame Jacob Black. Tómame aquí y ahora.

Mi poco autocontrol se fue a china con boleto en primera clase. Lo único que figuraba en mi
mente era a mi mujer desnuda temblando y gimiendo de placer bajo mi cuerpo.

¡Que todo se vaya al diablo!

Un ronco gemido salió de mi pecho. No soportaba más. Acerqué mis labios a los suyos y
rápidamente empezamos la singular danza que muy bien conocíamos. Mi lengua penetró su boca con ansias... parecía tener vida propia.

Y cómo no, si era la última vez que la probaría...

Dejo que mis manos toquen su cálida piel, sólo para darme cuenta de lo perdido que estaba ante su presencia... ante una sola de sus caricias.

Amaba a Nessie... la amaba mucho más allá de la imprimación, y por eso tenía que dejarla ir.

Era una manera casi ilógica de amar, pero así era como lo sentía. Mi instinto de protegerla era más fuerte que mi propio sufrimiento. Además, ella casi me había olvidado una vez, y con todo el dolor de mi corazón deseaba que esta vez lo lograse. Que rehiciera su vida y que por fin fuese feliz sin reprimirse más.

-Jacob-- gimió en mi oído.

Traté de controlar las lágrimas que figuraban sobre mis ojos. Quería saborearla y grabarme su olor por lo que me quedase de vida. Me separé abruptamente de ella y arranqué el maldito camisón que me privaba de ver su figura desnuda, por última vez.

La miré maravillado. Era tan hermosa. Tan perfecta. Inmediatamente recordé el día que vi su fuerza cuando daba a luz a Sarabelle. Juro que jamás en la vida volveré a ver a una mujer más integra, más bella, más fuerte que mi esposa.

- ¿Jacob, estas llorando?--preguntó Nessie de repente sacándome de mis ensoñaciones.

No me había dado cuenta de que mi intento de no llorar había fracasado. No le contesté. No tenía fuerzas para hacerlo. La miré con la vista borrosa pero con una expresión de amor que hasta un ciego hubiese podido verla. Posé mi lengua en su lóbulo y lamí suavemente su oído.

Quería decirle que la amaba. Quería explicarle que lo que estaba por hacer era por su bien.
Pero si hacia eso, Nessie no lo entendería y lucharía por algo que no debía ser. Tenía que
mentirle... tenía que blasfemar.

Con la intención de borrar la angustia de mi pecho comencé a lamer lentamente, centímetro a centímetro, cada uno de los poros de su piel en camino al sur.

Conociéndola bien, sabía que estaría extrañada de mi actitud, pero también sabía que no podía evitar dejarse llevar por mis caricias. Siempre nos habíamos complementado en la cama y fuera de ella, pero dentro del lecho matrimonial es donde más gozaba. Lo sabía demasiado bien.

Lamí sus pezones con mucho cuidado y dedicación. No porque temiera lastimarla, porque
sabía perfectamente que eso era imposible. Si no más bien por el anhelo de prolongar más el momento... prolongar más la agonía.

Lamí la rosada aureola que bien podría hacerse pasar por una dona de fresa. Sin duda, mis
favoritas. Ella enredó sus dedos en mis cabellos. Lo estaba disfrutando.

Menos mal.

Seguí mi recorrido hasta encontrarme con sus pantaletas. No me tomó ni diez segundos
desaparecerlas y ponerme en posición de ataque.

Nessie respiraba agitada y sus manos habían pasado a arrugar las sabanas. Sonreí antes de soplar su cavidad y la piel se le erizó al mismo tiempo que gemía.

-Deja de torturarme. Hazlo... por favor.

Oírla rogar por que la lamiera, la succionara y la invadiera me dejo en muy mal estado. Mi
erección tiritaba como loca por penetrarla y empezar de una vez por todas la tan anhelada
faena.

Pero no, tenía derecho a prolongarlo. La última vez... era nuestra última vez, y ella no lo sabía.

Era un maldito cerdo, un maldito cerdo que la amaba.

Volví a soplar en su centro, y antes de que ella volviera a quejarse, mi lengua lamió lentamente su rosa. El ambiente se cargo de más erotismo con semejante grito que escuché brotar de sus labios. Lamí una y otra vez. Cada vez con más ahínco. Con más fuerza y a la vez con más dolor.

Su sabor era... inexplicable. La esencia más deliciosa y adictiva. Metí un dedo y sentí más
excitación liquida bañar mi boca mientras succionaba. Metí otro dedo y masajeé tan dulce
como duro que pude.

Nessie te amo... musitaba en cada lamida, en cada penetración de mis dedos. En cada lagrima que bañaba mi rostro al mismo tiempo que su excitación.

Ardía mi pecho. Ardía de una manera incontrolable. La única manera de sacar mi frustración era penetrarla más fuerte. Lamerla con más urgencia. Hacerla más mía.

Tomé una de sus piernas y la levanté. Su piel era tan suave y tersa. Mi rostro dejó un momento su trabajo y me dedique a verla mientras mis dedos la penetraban. Sus ojos estaban cristalinos, sus labios estaban secos de tanto gemir, las sabanas estaban destrozadas debajo de sus dedos.

Diablos, era tan erótica y excitante la escena que no podía dejar de admirarla.

Se esforzó en enfocar su mirada en mí y me sonrió de una manera que juro que debía de ser ilegal. Empezó a acariciarse los pechos y mi mandíbula se tensó. Comenzó a gemir más fuerte, mientras masajeaba un seno y luego el otro. Se llevó el dedo a la boca y dejándolo bañado en su saliva volvió a acariciarse los pezones.

Esa mujer quería matarme.

Y como si eso no fuera poco, bajo su mano hasta alcanzar su botón. Mi mano que la penetraba y la suya exploradora se rozaron antes de que empezara a frotarse.

Definitivamente eso era lo más jodidamente erótico que había visto.

Gruñí desesperado. Mi excitación me estaba haciendo añicos. Saqué la mano de su fuente casi con coraje. Y sin despegar la vista de su mano que seguía frotándose, me deshice de mi ropa.

Me relamí los labios al oírla gritar mientras me provocaba. Sabía perfectamente que sólo lo
hacía por provocarme. Y claro que lo había logrado.

Te amo Nessie... me excitas como nadie jamás lo ha hecho y nadie lo hará. Te amo maldita
sea... te amo.

Quité su propia mano de su botón casi a regañadientes para sustituirla a toda prisa por mi
miembro adolorido ante tanta estimulación.

Era tan cálida... tan deliciosa. Y nunca más volvería a poseerla igual.

Cómo si no tuviera más motivos para hacerla mía, recordar que era la última vez me hizo
envestirla con frenesí. Empujaba duro y rápido. No podía estar tranquilo. Ya no más, había
llegado a mi límite.

Lo hermoso fue comprobar que ella estaba igual que yo.

Gemí
Gruñí
Grite
Gocé
La disfrute...

No podía decirlo de otra manera. Estaba más que destrozado por dentro, pero cada vez que daba una estocada en su calor, me calmaba. Era un completo masoquista.

Metí las manos debajo de su espalda y la levanté. Quedé hincado y ella brincando y trazando círculos sobre mí. Sentí volverme loco.

No quería dejarla. No quería dejarla ir... pero tenía que hacerlo. Tenía que dejarla ser y dejarla disfrutar de la sangre...

-Muérdeme --le ordené de repente y agarré sus caderas para profundizar la embestida.

- ¿Qué? --preguntó ella con voz desgarbada y sin entender.

-Regálame eso, Nessie. Muérdeme y pruébame por entero.

Ella dejo de brincar y me vio con un rostro indescifrable. Pero yo no le di pie a que siguiera
cuestionándose. Empujé hacia arriba mientras la estrujaba con mis manos hacia abajo. Gritó

sin aire y se mordió los labios. Preciosa... una diosa.

-Muérdeme, Renesmee. Sé que te gusta mi sangre... muérdeme. --ordené entre dientes
perdido entre mi petición y mi deseo.

-Jake... yo... no... sé si...

- ¡Muérdeme!

Y lo hizo.

Me mordió y el dolor lo sentí como a gloria. Mientras succionaba gruñí y empecé a embestirla con coraje. Lo adoraba y a la vez lo odiaba. Eso es lo que ella era y yo se lo privaba. Nessie volvió a moverse frenéticamente mientras seguía lamiendo la línea de sangre que resbalaba hasta mi pecho. Sus paredes me atraparon y mientras lamía sensualmente, su cuerpo comenzó a sacudirse. Me dejé llevar ya un poco débil por la pérdida de la sangre y el movimiento histérico de mis caderas, me deje perder en sus caricias, en sus gruñidos, en sus lamidas y en su ritmo. Me deje perder por el inmenso amor que le tenía...

El inmenso amor que le tengo.

Una vez que nuestra respiración se normalizó, decidí que no era tan valiente para dejarla ir así como así. La acurruqué en mi pecho y le coloqué un beso en la nuca. Ella suspiró sin verme a los ojos. No sabía si estaba apenada por el asunto de la sangre. Pero estaba feliz de que lo hubiera hecho. Había sido lo más jodidamente excitante que había sentido.

Esperé por largos minutos hasta que por fin se quedo dormida. Y ahí fue cuando me solté
llorando. Me levanté sin mirar atrás. No iba a poder hacerlo, no iba a poder dejarla si me atrevía a verla acurrucada en mi lado de la cama.

Agarré unas cuantas garras y sin más... me fui de la mansión Cullen. Con rumbo a La Push, con rumbo a mi antiguo hogar.

Probablemente cuando Nessie despierte, se preguntara por mí y me buscara. Por supuesto
que me encontrara y ahí era cuando yo entraría en acción... cuando le mentiría y blasfemaría.

Cuando le diría... Adiós... otra vez.
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No me maten... me duele hacer sufrir a Jake. Chillo con él. Espero me perdonen XP.
¿Aullidos para esta lobita Alpha?

2 comentarios:

Bell.mary dijo...

Que hermoso y conmovedor capitulo, pobre Jacob esta sufriendo mucho porque cree que dejándola soluciona el problema de Nessie pero la verdad se esta desgarrando por dentro y es por el gran amor que le tiene.
Si me hicuste llorar en ese final y se que cuando ella se entere sera peor, ya me lo imaginó :(
Me tocara esperar haber que sucede en el próximo capitulo.

Gracias y Besos

Nancy Quintero dijo...

Que mala eres, estoy en las lagrimas, fue muy bello, me pusiste la piel chinita, es un capitulo hermoso...
Me estas matando con esta decisión, es muy doloroso saber que va a dejarla, comprendo que la ama y es mas su necesidad de protegerla y darle bienestar, ahi mi Jacob, cuando te entrara en la cabeza que sin ti jamas sera feliz?
no quiero ni imaginarme cuando ella despierte y luego las cosas que piensa decirle este insensato =( debería dejar que el también elija, no solo es el... Y los niños? no ha pensado en los niños??
Aun estoy sufriendo, algo me dice que esto se pondrá mucho peor... llorare mucho... mi lobito sufre sufre y no para de sufrir... espero alguna vez poder consolarlo...

ansiosa por el próximo!!!
un fuerte abrazo!!!

Nancy Q